Con una toalla secaba su rubio cabello mientras escuchaba el agua que azotaba el piso del baño, Alekséi se duchaba justo en esos momentos. — ¡¿Estás segura que no quieres bañarte conmigo?! Levina rió a la vez que negaba con la cabeza como si él pudiese verla. —Me acabo de bañar pero gracias. —Por bañarte dos veces no vas a deshacerse ¿O sí? —Mencionó con picardía—. — ¡Cállate y báñate! Lo escuchó reír entonces recordó lo último que habían hablado junto con lo que había pasado en la fiesta. —Claro, no vi doble, era el gemelo de Alekséi, se parecen demasiado —susurró a la nada—. La puerta del baño se abrió dejando ver al rubio castaño, Levina contuvo un jadeo de satisfacción al verlo. Lucía tan sexy mojado y con esa toalla en la cintura que ella olvidó lo que estaba haciendo, soltó u

