POV. DAMIÁN. Cuando abrí la puerta de la habitación, no esperaba que el aire fuera arrancado de mis pulmones. Pero allí estaba ella, de pie frente al espejo, con un vestido negr0 que parecía esculpido sobre su cuerpo, destacando cada curva con una elegancia feroz. Su cabello caía suavemente sobre sus hombros, enmarcando su rostro de porcelana, y sus ojos, rodeados por un maquillaje ahumado, brillaban como si escondieran secretos que yo nunca había sido digno de conocer. Kian se agitó dentro de mí al instante. Sentí su fuerza empujar contra los límites de mi control, sus instintos gritando para que me acercara, para reclamar lo que era nuestro. "Mía," gruñó con su voz grave resonando en mi mente. Mi lobo estaba cerca de tomar el control, pero yo no podía dejar que eso sucediera. No

