Capitulo 17

2211 Words
Asher Control, el autocontrol mas especifico, es un aspecto en la vida de los Alphas que no es muy usual, una cuestión que para nada permanece dentro de olas cualidades de nosotros. Mi madre siempre me inculco el saber controlar tus emociones, no actuar sin meditar ni por un segundo las consecuencias que pueda traer tus actos, siempre pensé que seria algo muy complicado, no soy mucho de controlar lo que hago, en ello es mejor mi hermano. Asi que, sabiendo que de nosotros dos, el gemelo mas paciente, calculador, siempre ha sido Dorian, por ello viene a mi mente la pregunta, ¿que rayos fue lo que hizo descontrolar a cierto hombre con ojos color miel? - lo van a matar, mamá ha estado toda la mañana cortando vegetales, los deja tan pequeños que no creo que sirvan ni para unos ratones - escucho que dice Lia tras la otra linea. - ¿y padre? - cuestiono haciendo que ella suelte una leve risa. - él... la verdad se ha metido en el despacho casi que el mismo tiempo que madre despedaza y saca todo su enojo con la comida. - ¿y no has ido para hablarle y calmar un poco las cosas? - ¿estas loco?, me gusta la adrenalina pero tampoco tanto... tengo muchas ganas de seguir viva para mi transformación - responde ella - la verdad no se como a Dorian se le ocurre tirar ese árbol encima de Codín. - ¿ninguno le ha preguntado? - hermanito, el que tiene una fuerte conexión con ese muchacho eres tu, además, ha estado encerrado en su cuarto desde que  mamá le dio un ultimato para no llegar a su sentencia de muerte. Un resoplido sale de mi garganta mientras doy varios pasos con dirección a la casa al frente mío. - se que en estos momentos estas en una situación importante, puedo entender que debes estar apoyando a tu mate, así que por el momento puedes estar un poco en calma, que me ocupare de averiguar por otros medios, y buscare calmar un poco las aguas - dice ella, mientras a lo lejos escucho la leve voz de Oliver. - gracias hermanita. - lo se, lo se, soy muy buena para mi bien... así que sigue concentrado en Amanda, y mándale un saludo de mi parte. - eso hare - con eso dicho la llamada se corta para así permitirme guardar el celular. Camino rumbo a aquella casa, esa en donde se encuentra mi mate, quien no ha parado de mostrarse valiente frente a mi, tratando de ser fuerte ante Cristen, intentando que sus demonios del pasado, eso que enterró, no vuelvan a aparecer. Con esta situación, en verdad quisiera hablar un poco con mi hermano, tener a mi gemelo, una parte muy importante en mi vida, con el cual he forjado una conexión desde pequeños, una que no había tenido con nadie tan fuerte, o al menos hasta que cierta castaña volvió a la manada. Amanda, mi hermosa mate, con ella, desde el primer momento en que la olí, en que supe quien seria la mujer que pasaría conmigo toda mi vida, no pude negar como se estableció el lazo entre nosotros, a pesar de no estar marcados. Pero ahora debo decir que todo se ha intensificado, todo ha adquirido mayores limites, empezando porque en estos momentos puedo sentir la presión que oprime su pecho, esa angustia y desconsuelo que siente, que no puede controlar debido a lo que se esta enfrentando. Varios días han pasado desde que no tuvo mas remedio que aceptar que se iría una parte importante en su vida, y lo único que puedo hacer para tratar de calmar su dolor es aferrarla a mis brazos, a mi pecho, e intentar que se descargue en mi. - Asher - escucho detrás mío, provocando que gire en mi puesto para encontrarme con el pelo rubio de Laila, una gran amiga de mi madre. - Laila - la saludo haciendo que ella me muestre una pequeña sonrisa antes de volver a hablar. - creo que debes estar preparado - dice haciendo que arrugue mi entrecejo. - ¿a que te refieres? - recibí una pequeña llamada de tu madre, el día de ayer - suelta, causando que me concentre aun mas en sus palabras - hoy pasara, ese el día. Sus palabras, esas extrañas palabras que siempre son dichas entre ella y mi madre, que jamás he logrado comprender, que le han servido de ayuda para mi padre en varias ocasiones, son unas que me dejan tenso en mi puesto. - ¿ a que te refieres? - cuestiono haciendo que ella trague saliva. - Amanda - susurra segundos antes de sentir una presión en mi pecho, seguido de un dolor que hace gruñir a mi lobo. Aullidos de dolor se escuchan en mi mente, se hacen cada ves mas fuertes a la vez que mi cuerpo se empieza a tensar, queriendo cambiar de forma, una acción que trato de controlar mientras la rubia frente a mi me mira con la preocupación latente. - esta pasando - susurra al tiempo que el dolor se intensifica. " nuestra luna, nuestra luna no esta bien, ve con ella" demanda con voz fuerte haciendo que desvié mi atención de Laila. No necesito ni dos segundos cuando ya me encuentro corriendo con dirección a la puerta de la casa, para ir en busca de mi mate. Amanda Minutos antes - ¿recuerdas cuando me ayudaste a guardar aquellas galletas? - pregunta Cristen con una sonrisa mientras Felicia le termina de pintar sus uñas. - claro que me acuerdo, tuvimos que dejarlas en tu cuarto, ni siquiera Camilo supo de aquello - expreso recordando esos momentos. - mi hermano era muy bueno, pero a veces muy soplon, así que mi hermana me ayudaba en esas situaciones - le dice la castaña a su mate, provocando que esta le enseñe una sonrisa. - debió ser un muy buen hombre tu hermano - dice Felicia mientras le da leves caricias a la mano de Cristen. - lo fue, uno muy bueno, el fue un héroe, uno que siempre quería dar su vida por los que quería. - y lo hizo, la dio hasta su ultimo respiro - Felicia se me queda mirando unos segundos. - tengo entendido que era tu mate, ¿cierto? - asiento levemente mientras veo como la castaña sonríe al recordar a su hermano. - pero ahora tienes otro mate - dice Cristen, provocando que cierto estremecimiento corra por mi cuerpo. - si, yo... - mi atención se fija en ella, tratando de averiguar cual será su posible reacción. - tranquila, eres muy afortunada, se ve muy guapo, y además lo bueno que es contigo - trago saliva - estoy segura que Camilo esta muy feliz donde este, viendo como alguien te vuelve a sacar una sonrisa. No llores, no mas lagrimas. - yo pienso mucho en él, créeme que no he olvidado a tu hermano - ella asiente. - eso lose, se muy bien cuando llegaste a amarlo, no soy como mis padres, no pretendo ser egoísta y obligarte a vivir sufriendo por la perdida, y no aprovechar un regalo de la diosa luna. De un momento a otro, el cambio en el ambiente se siente, casi que al mismo tiempo que Cristen gira su rostro en dirección a Felicia. - yo en verdad espero que llegue una persona que te ame tanto como yo llegue a amarte - susurra haciendo que los ojos de su mate se abran bastantes por la sorpresa de sus palabras - estaré rezándole a la diosa luna para que tu sufrimiento sea recompensado con mucha felicidad. - ¿de que hablas amor?, deja de decir esas cosas, no debes pensar en eso - contesta Felicia mientras acaricia el rostro de su mate, uno que se encuentra bastante pálido, bastante frio, bastante atrayente para la muerte. - lo que quiero decir es que mi tiempo se ha acabado, en verdad quería pasar mi vida junto a ti, pero ahora lo hare, pero solo contemplándote desde la distancia - contesta ella provocando que me pare de mi puesto rápido en busca de una toalla,  al ver como la sangre empieza a salir de su nariz. Llego al baño rápidamente, escuchando como los sollozos empiezan a ser despojados por parte de Felicia, mientras yo saco con angustia la tela de una de los gabinetes de baño, para proceder entrar a la habitación y ubicar lo que tengo en la mano en el lugar indicado. Intento con todo mi empeño despejar la sangre del rostro de Cristen, pero cada vez  aparece mas, y no solo de su nariz, ahora también de su boca,  y aquel sitio donde se encuentra esa mordida de vampiro, causante de que todo esto este ocurriendo. - por fin volveré a ver a mi hermano - susurra con una sonrisa que hace que mas lagrimas se desprendan de su mate, mientras yo las contengo con mucha fuerza. - no amor, por favor no, no me dejes... ¡¡señores Drew!! - solloza mientras le da leves caricias a la piel de Cristen, mientras tantea el pelo opaco y ya débil de su mate. - pasan muchas cosas que no deberían, pero se que lo lograran, se reunirán conmigo después de mucho tiempo. Me aparto de la castaña en cuanto sus padres se adentran en la habitación, dirigiéndose rápidamente a su hijo con el rostro muy preocupado. - mi niña - susurra su padre llegando a su cabecera, mientras su madre se sienta al lado de ella, nublándosele por completo los ojos en el momento que Cristen tose aun mas sangre. - papi, mami, su pequeña se va, me iré con mi hermano, y desde allí los cuidaremos. - no mi niña, no quiero que nos cuiden, nosotros somos los padres, nosotros debíamos cuidarlos, no dejar que nada de esto pasara - dice el señor Drew mientras su esposa calienta las manos frías de su hija. - no fue su culpa, el mundo así lo quiso. - no mi bebe, no nos puedes dejar, no tu, tu no, ya perdí un hijo, ¡no quiero perder otro! - solloza la señora Drew mientras le da varios veces a las palmas de las manos de la mujer que conocí como una niña, y no llego a vivir todo lo que tenia. - lo siento padre, lo siento madre... - me mira - gracias por volver para despedirte, siempre te considere mi hermana - susurra antes de dedicar su completa atención a su mate, quien niega repetidas veces sin creer en lo que en cuestión de segundos pasara - te amo mi hermosa mate, no me olvides y se feliz. Una sonrisa aparece en el rostro de Cristen mientras sus ojos miran directamente a la pared de enfrente. Nunca vi la muerte tan de cerca, salvo hace unos  veinte años, pero volver a estar tan cerca de ella solo me hace tragar saliva pasmada, guardando en mi memoria el momento exacto en el cual esos ojos brillosos, unos que ahora se han vuelto rojos, pierden por completo su brillo, mientras Cristen da su ultimo respiro. - ¡¡NO!!,  ¡mi niña mi bebe!, ¡no ! - se escuchan los gritos en la habitación, mientras yo sostengo fuertemente la toalla empapada de sangre del cuerpo inerte en aquella cama. Se ha ido, ya no esta mas, no se volverá a escuchar su risa, su sonrisa no va poder aparecer, sus ojos jamás se volverán a abrir. Fuertes pasos se escuchan provenientes de la escalera, y casi que a los segundos veo como el cuerpo del Beta llega hacia su hermana para abrazarla con fuerza mientras esta niega repetidas veces hundida en el llanto, sin apartar la vista ni por un segundo de quien era su mate. Mis fuerzas se pierden, haciendo que me desplome en el suelo, pero antes de sentir el golpe ya me encuentro rodeada por unos brazos fuertes y calientes, quienes me apresan en su cuerpo, permitiéndome dejar caer las lagrimas que empiezan a empapar su camisa. - mi luna - susurra sobre mi pelo mientras mis manos aun con la toalla cubierta de sangre rodean su pecho para estar mas cerca de él. - se ha ido - sollozo escuchando atentamente como las voces de los señores Drew no paran de llamar a su hija, y suplicar por que siga con vida. - todo estará bien - murmura mientras pasa su mano por mi espalda, para envolverme aun mas en sus brazos. La presión en mi pecho no desaparece, pero el dolor es amortiguado por varias palabras de mi mate, por sentir su tacto, su calor, escuchar su corazón, y saber que el esta aquí, que esta conmigo, que él no se ha ido, y no pienso permitir que lo haga. - eres mío Asher, y no quiero que jamás te apartes de mi - suelto con una voz poco reconocible, con mis ojos nublados por las lagrimas, pero sintiendo plenamente la conexión que tenemos, una que es lo mejor que tengo. - y tu mía hermosa, así que jamás me apartare ni dejare que te aparten de mi lado.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD