Palidece ante mi pregunta y sus ojos se llenan de lágrimas, mi pecho arde ante su reacción visceral y dolorosa, pero preciso saber, no quiero quedarme con los chismes de barrio, deseo-necesito que confíe en mí y esto que ella me ha ocultado por... vergüenza o lo que sea que sienta se debe arreglar si tengo algún tipo de intensión de casarme con ella. Tampoco es que yo sea un santo y no tenga secretos, ya que mi vida ha sido un poco extraña. Sin embargo estoy dispuesto a esclarecer todas sus dudas en cuanto a lo que a mí respecta. — ¿Quién? – solloza y esconde la cara entre sus manos. — Cariño eso no importa – bajo del sofá y me arrodillo frente a ella —. Aquí estoy y quiero que aclaremos las cosas, tú tienes una posición frente a tu familia – respiro profundo conteniendo el enfado. No co

