Napoleón. Su aroma a vainilla me enloquece, la calidez de su cuerpo me incita, me invita a hacerla mía de nuevo ¡esto si que no lo había sentido nunca! Me duele cada músculo del cuerpo, mis extremidades se sienten agarrotadas y adormecidas por las horas de sexo continuo. Luego del episodio en la puerta repetimos ¡dos veces! Nadie me había hecho sentir así, nadie. Por otra parte recuerdo el sueño con Jena donde le decía que había encontrado el ángel que ella misma me había dicho que hallaría. Pero eso no fue lo que me hizo llorar, fue lo que me dijo “ya no me necesitas”, eso me dolió más que su muerte porque despues de despedirme, ella me cuidaba en sueños y dormía plácidamente. Ahora me siento desprotegido y más aun cuando me dijo que ella, que Kath me cuidaría. ¿Cómo puede cu

