Antón negó desorientado y asqueado, así de fácil, había decidido deshacerse de Emily, entregándosela al mejor postor. Miró a su amigo fijamente, buscando en su rostro que parecía las dos caras de una moneda totalmente diferente una pizca de piedad, de humanidad hacia una niña que solo ha sido violentada psicológicamente durante mucho tiempo. -¿Cuánto vale Emily? –Antón de repente soltó, estaba llenándose de rabia, por la poca empatía que Jackson irradiaba por los poros. Desinteresadamente, Jackson acercó su rostro hacia el suyo, tomó su cabeza con sus grandes manos y juntó su frente con la de su amigo. -Te hago la pregunta una vez más, Antón. -¿Te gusta la mocosa? –En el momento en que Jackson formuló esa pregunta, llegó al punto donde el valor de Antón empezó a crecer para darle la fue

