Jackson dio un paso al frente para tomar a Emily, pero fue retrocedido cuando su amigo empuño las manos y sacó el coraje para propinarle un golpe en el rostro que reventó de inmediato su nariz, haciendo que trastabillara unos cuantos centímetros hacia atrás. Jackson llevó su mano, hasta su nariz, cuando fijó sus ojos en el color carmesí que cubría su palma, la soberbia se apoderó de todo su cuerpo, haciendo cegar la coherencia, de no enfrentarse a Antón, si lo llegase hacer, de seguro lo terminaría matando ahí mismo. Sonrió y escupió la sangre que había en su boca, pasó su lengua por su labio inferior, y sin un pensamiento que lo hicieran negarse a lo que sus impulsos incitaban, le devolvió el golpe con tanta fuerza, que terminó por lanzarlo al suelo, cayendo justo a los pies de Emily,

