Narrador. La, luz matutina que nace del amanecer, se abre paso a través de los ventanales que coronan el interior de la habitación. Luminosa, así estaba el interior, pese a la incesable lluvia que cayó con fuerza durante toda la noche; esa misma que cobijó el deseo, emociones y el sueño de dos almas que empezarían a sentir el calor y la necesidad de no querer estar lejos el uno del otro. Dos cuerpos frente a frente, enredado uno con el otro, desprendiendo un aroma que quizá para Emily se volvería en uno de sus aromas favoritos. Detallaba cada facción de su rostro, mientras sus ojos estaban cerrados, su nariz larga y estrecha, ligeramente curvada hacia arriba, le daba esa tranquilidad para respirar, más su mandíbula cuadrada le daba ese atractivo que conjugaba con sus labios gruesos y fin

