Antón, muy renegadamente debió cumplir la orden de Jackson, estaba limitado a no dejarla salir de su habitación, más no a pasar tiempo con ella. Esa tarde, después de llevarle el almuerzo, se dedicó a darle clases de lectura y escritura, a explicarle el origen de las palabras, y la función que tenía cada una de ellas, lo mismo hizo con los números. Para Antón era gratificante pasar tiempo con Emily, porque ella valoraba y aprendía con mucha facilidad, su rostro expresaba ese interés por cada concepto, que Antón narraba reteniendo fácilmente como si fuese una niña de 5 años. -Eso es todo por hoy mi alumna favorita -Dijo Antón tomando su teléfono que empezaba a sonar, fijándose por la pequeña ventana que la noche empezaba a caer. -Diga -Contesto frunciendo el ceño por la llamada que recib

