Lansing 28 de octubre 2020 Tres líneas de cocaína decoraban la mesa de cristal que Jackson ocupaba en uno de los clubs favoritos que frecuentemente concurría. “Venus”, un lugar donde podía ser libre las 24 horas del día, en toda la extensión de la palabra. Donde el pecado era visto de manera correcta ante cualquiera que presenciara ese lugar. Un lugar donde la perversión era vista sin vergüenza, donde los límites no tenían barreras, donde todo lo que era visto como inmoral se sentía bien. Un lugar sucio, donde te encontrabas con personas correctas, que dejaban caer su máscara cuando visitaban Venus buscando deseos lascivos. Jackson sorbió su nariz, alistándose para esnifar la administración de aquel polvo blanco que esperaba con ansias que entrara a su cuerpo a mezclarse directamente co

