- Tal vez esperaba otra reacción de tu parte, tan siquiera una que no se acercara a la cobardía que ahora hay en tu rostro. -Bufó desanimado. -Tu forma de tomar esta noticia me ofende, cuando convives en un gimnasio tan grande rodeado de los mejores. Por su puesto, como no era él, a quien le iban a patear el culo hasta que perdiera la vida. -Es más noble desechar toda idea de venganza y pagar el mal con un bien. –Me observó por su puesto, no de la mejor manera. -Créeme no en este caso. -Escruto sobando su nuca. - ¿Ahora en que lío te metiste con el Admad, para que me lleves al juicio de la muerte? –Pregunté en espera de una respuesta, una que solo lo llevó a un suspiro, negándose a mencionar el porqué. Yo era un cobarde, “sí”, pero él era un pendejo por endeudarse más con un asesino al

