Capítulo 5

2943 Words
Capítulo 5   −¡Mi Jefe! Padre de la niña a la que cuido. –comenta tratando de no sonar muy igualada−. Bueno creo que ya es hora de irnos ya se hizo más tarde, yendo por la niña hasta la habitación de Pía. −Deja te ayudo, está muy bonita –dice mirando a la niña en brazos de Ivonne. −Sí, dice Pía, llévate ese engendro del mal, antes de que me la coma a besos. –comento desde la cocina que prepararía la cena, para su novio y cuñado. −Ya, me la llevo, sino va a desaparecer, de tanto beso que le das –dice Ivonne con risa. Ya en el auto Matías, manejaba muy despacio, parecía que no quería llegar al destino ya que así podría estar más tiempo con Ivonne, que si fuera por él no llegaría a su destino, ella le gustaba mucho. −Podrías manejar un poco más recio –mirando su reloj viendo la hora que ya pasaban de las diez de la noche. −Es que como llevamos a la bebe me da miedo ir más rápido, pero ya mero llegamos, Ivonne ¿Tu estas saliendo con alguien? –pregunto directamente, sabía por Pía que estaba soltera, pero quería asegurarse bien, antes de dar el siguiente paso. −¡No! Solo me dedico al trabajo, digo con Daniela, es todo lo que llena mis días, pero me encanta estar con ella. –comenta dándole un besito en la frente a la niña. −Sí, pero ¿Qué va a pasar si te despiden? –pregunto al ver que ella tenía un cuidado excesivo hacia a la bebe, como el de una madre. −Bueno sería doloroso, porque la quiero mucho, pero estoy consciente que no soy, su madre. −Si por supuesto es solo que se ve que la quieres mucho y pues si tú quieres yo te puedo ayudar a buscar otro trabajo. –Dijo tratando de no sonar posesivo, pero el hecho de que ella tuteaba a su jefe muy internamente le encendió una alarma, que le decía que si no se apuraba a cortejarla ella podría encontrar a alguien. −Bueno…Por el momento estoy bien con mi trabajo, quizás más adelante si necesito te pediría ayuda. –dijo mordiéndose un labio por los nervios, el solo pensar en dejar a Daniela y dejar de ver a Rafael, se le estrujaba el corazón.  −Si cuando tú quieras, te puedo conectar con la empresa para la que trabajo. –comento sin apartar la vista de la carretera − .Mi hermano, se casará en dos semanas, supongo que irás a la boda. −Sí, claro ¡Cómo perderme la boda de mi amiga! Además seré la dama de honor –dijo arrullando a Daniela que se arremolinaba en sus brazos. −¿Te gustaría ser mi pareja para la boda? Digo… Sí, es que no, has pensado en llevar a alguien. –pregunto esperando su respuesta. Ivonne, solo sonrió. −Claro porque no. −Matías solo sonrió ante la respuesta de Ivonne. –Ok entonces serás mi pareja para la boda, no sé, si quieres que nos vayamos juntos o nos vemos allá, sabes quiero ser caballeroso contigo. −Mejor nos vemos allá, debo ayudar a Pía con algunas cosas y me imagino que tu ayudaras a Liam, si me esperas solo los voy a retrasar. −Tienes razón, está bien entonces nos vemos allá, me hace muy feliz que seremos pareja en la boda. –sonriendo. Así llevó a casa de Rafael, donde le dejó en la entrada de la puerta, apenas iba a tocar cuando Rafael abrió, sorprendiendo a Ivonne, pero le molesto mucho el verla llegar acompañada. −Buenas noches dijo… Tanto Ivonne, como Matías, devolvieron el saludo.− Buenas noches. −Bueno Matías nos vemos después y gracias por traerme. –Entrando a la casa, solo viendo como Rafael tenía cara de molestia. -Si adiós, que esté bien –dijo renuente sin querer irse. Cuando Matías por fin se fue, Ivonne subió a la habitación de Daniela que ya estaba junto a la de ella, en ese acuerdo habían llegado para estar cerca de ella. Pero Rafael estaba que trinaba del coraje, ya cuando bajó a buscar algo de cenar se encontró a Rafael en la cocina haciendo lo mismo, solo que este explotó de una frente a Ivonne. −Me puedes decir ¿Quién es él? –pregunto espetando con las manos en la cintura. Ivonne solo lo miro, buscando una sartén para calentar un poco de la comida que había dejado al medio día. −Un amigo. Rafael solo le dio espacio, pero se sentía molesto, con sentimiento encontrados, sentía celos Si eso era él sentía celos. ¿Qué amigo? –pregunto furioso mirando como ella lo evadía, tal parecía que era una escena donde el marido le pedía explicaciones a su mujer. −No creo que tenga que darte explicaciones ¿O sí? –Dejando de hacer todo lo que estaba haciendo para retarlo con la mirada. -A claro que sí, ya que te llevas a mi hija, ¿Quién sabe a dónde? Y ¿Quién sabe con quién? – Espeto casi al grado del grito, pero lo que más le molestaba, era verla llegar acompañada. −Bueno la niña necesita salir, ver personas, no puedes tenerla aquí encerrada, digo ella disfruta salir. –Colocando las manos en su cintura al contestarle. −Sí, pero tengo derecho de saber ¡¿Con qué gente interactúa mi hija?! –explotando frustrado. −Bueno es el hermano del novio de mi amiga, ya venía y se ofreció a traerme, no son gente mala, ni nada por el estilo, al contrario es casi mi familia. –dijo haciéndolo a un lado para mover la sartén que comenzaba a humear. −¡Pues no me gusta! Yo no sé ¿Quiénes son? Y no puedes salir así con la niña ¡Mira la hora que es! Traes a mi hija a esta hora en la calle ¡No me parece! –espeta llevando su mano a sus cabellos. −Párale tantito, cuando yo llegué a cuidar a Daniela, te dije que iba a salir de vez en cuando, la niña necesita salir. –apagando la estufa ya que hasta el hambre se le había quitado. −¡Si! Al parque, no que la lleves con no sé ¿Quién? –Cerrando los puños de lo enojado que estaba. −¿Qué es lo que realmente te molesta Rafael? Dímelo de una vez, porque siento que estás haciendo una tormenta, donde no la hay. –Reclama enojada. −¿Que me molesta? Pues eso… ¡Que salgas con mi hija!, ¿Quién sabe a dónde? Y ¿Quién sabe con quién? Te recuerdo que no es tu hija. –espeta, arremetiendo en contra de ella. Cuando Ivonne escuchó eso, fue como si le hubieran hecho una herida en el corazón. − ¡Sí! Sé que no es mi hija, lo tengo muy presente. Me pagas para cuidarla, para que le cambie el pañal, para que le dé el biberón, pero lo que no me pagas es por quererla, eso ni con todo el dinero del mundo te alcanzaría para pagarme. − Dejándolo ahí parado sin hablar. −Ivonne… Yo deja que…−Solo se llevó las manos al rostro, sabía que la había herido y que había abusado de Ivonne, que no era nadie para reclamarle nada, cuando ella había hecho hasta de más por cuidar de su hija.  Pero Ivonne ya no lo escucho, se metió a su cuarto muy molesta, esa noche Daniela se despertó y comenzó a llorar, pero Ivonne no acudiría, siempre lo hacía y Rafael no se preocupaba por su hija, ya que cuando él se levantaba ella ya estaba junto a Daniela. Comenzó a llorar, el llanto se podía escuchar por toda la casa, pero Ivonne aun en contra de sentir feo decidió no levantarse, solo se puso una almohada en la cara para no escuchar los chillidos de la niña. Rafael muy molesto fue a ver a Daniela, la cual lloraba como si la vida se le fuera en ello, la levantó, le reviso el pañal y Daniela no se callaba, le dio el biberón, pero la niña no hacía, por tomarlo, ya estaba desesperado y veía que Ivonne no aparecía. −Daniela, se ponía cada vez más de mal humor e irritable, la llevó a su habitación pero la bebe no hacía más que llorar. − Ya Daniela deja de llorar, anda toma el bebieron ¿Qué tienes? –pregunto a Daniela como si le fuera a responder, solo la arrullaba pero ella estaba muy chillona. Ya habían pasado dos horas de eso y la niña no hacía por callarse, al contrario más lloraba. Aunque Ivonne quería castigarlo más, no soportaba escuchaba llorar a Daniela, así que aun en contra de todo se levantó y fue hasta la habitación de Rafael, sin hablar cargo a Daniela, se la llevó a su cuarto, la niña solo necesito verla para callarse en automático. –Ya mi niña ya estoy aquí. Rafael solo vio como desapareció sin decir nada, se dio cuenta que la niña estaba muy acostumbrada a Ivonne, sobre todo lo unida que estaba a ella. Eso le dio un bofetón que no se había dado cuenta, que Ivonne era indispensable en la vida de ambos ¿Qué pasaría si Ivonne solo decidía irse? Se quedó pensando en eso toda la noche. Al siguiente día Ivonne estaba en la cocina, como todas las mañanas preparando el desayuno, cuando Rafael la vio. – Ivonne… Yo…Yo lo siento y gracias por lo de anoche. –Dijo disculpándose −No hay de que, dándole su cereal a Daniela.−Tratando de no mirarlo, aun se sentía molesta. −De verdad… Te debo una disculpa, ayer me comporté como un patán contigo, la verdad es que tú eres más su madre, que… −Iba a decir algo, pero se acordó que Ivonne no sabía, que su exmujer lo había abandonado−. Lo que quiero decir es que… Estoy agradecido, porque sé que quieres a Daniela, digo no es nada tuyo y aun así, sé que el cariño que le tienes es genuino. −¿Qué quieres que te diga? −Levantando los hombros−. Ella me robó el corazón desde que la vi, así que no te preocupes, yo nunca haría nada que le haga daño. –comento sin dejar de darle de desayunar a Daniela. −Si lo sé, es solo que ayer. −Cuando sonó su celular, era Vania. −Hola Rafael, solo quiero saber ¿Si vas a ir a la convención? Te pregunto porque tengo que hacer la reservación en el hotel. −Este sí… Si voy ¿Es en dos semanas verdad?. –pregunto mirando a Ivonne como si no quisiera que se enterara que estaba hablando con una mujer. −Sí, te digo, porque va hacer todo el fin de semana –comento para que tomara sus precauciones por su hija. −Sí, claro no te preocupes que si iré. –Contestando sin dejar de mirar a Ivonne. Cuando terminó la llamada, Ivonne casi lo fulminó con la mirada… −¿Qué? –pregunto con cara de culpabilidad, como si su mujer lo hubiera cachado, con la llamada de la amante. −Dentro de dos semanas, es la boda de mi amiga, te lo dije, recuerdas.−Llevando el plato de Daniela al fregadero. −¡Ay se me olvido! Perdón…Digo yo no lo recordé, pero puedo contratar a una niñera, digo, aunque suene absurdo. –Solo acomodándose el cabello con su mano. −¿Qué? Dejar a Daniela, con una desconocida ¡Eso jamás! ¡No! Mejor me la llevo, digo si no te molesta, con eso que dices que me la llevo ¿Con quién sabe quién? –comento en referencia a lo que habían discutido en la noche. −No me molesta, digo tú la cuidaras bien, anda que es por trabajo, sí. –Suplicando para que Ivonne no se retractara de llevarse a la niña. −Ok solo que la boda será en San Diego, deberás tener sus papeles en regla para poder llevarla en el avión y no tener problemas. –dijo en lo que se servía de desayunar. −Si no te preocupes, yo tendré todos sus papeles en esta semana. –comento terminando de desayunar para irse a trabajar. ﷻ−ﷻ−ﷻ Vania era una mujer fría y calculadora, trabajaba en la misma compañía que Rafael, era accionista y sobrina del dueño de la empresa, le había gustado Rafael desde que lo vio. El hecho era que a Rafael no le gustaba tanto, por lo fría que era, ya que no le importaba nada, solo ella misma, muy guapa sí, pero sin sentimientos. A ella no le importaba sobrepasar por arriba de quien sea, para conseguir lo que quería y estaba acostumbrada a tener lo que deseaba a cualquier costo. Vania tenía un físico envidiable, delgada con curvas, ojos en color cafés claros, cabello largo ondulado color chocolate, piel blanca, con una estatura de 1.65 metros que para la estatura de Rafael le venía bien. Cuando supo que Marcia, le había ganado la partida a Rafael ¡Se molestó tanto! Que hizo que su primo la enamorara, al principio sin éxito, pero después llegó a ella, de tal manera que dejó su hogar por él. Dejándole el camino libre para poder enamorar a Rafael, solo que él nada más la veía como una compañera del trabajo, por más que ella hacía solo él no la veía como mujer. Se llegó el fin de semana de la boda, realmente Ivonne llevó todo lo que necesitaría para Daniela, su vestido y otras cosas, dirigiéndose al aeropuerto para abordar el avión para irse a donde sería la boda. Tanto Rafael como ellas viajaban el mismo día, solo con diferencia de una hora entre el vuelo. Rafael, por su parte, llevaba sus trajes y una maleta, despidiéndose de las dos. − Se cuidan mucho. −Dándole un beso a Daniela y por instinto también a Ivonne, cuando Ivonne con Daniela, abordaron el avión solo diciéndole adiós a lo lejos. Cuando Rafael abordó el avión, la señora que se sentó a su lado le dijo. −Que hermosa familia tiene, se ven tan enamorados y su pequeña hija es hermosa, hasta me recordó a mi esposo, cuando lo despedimos para irse de viaje de negocios, pero vi que ella se fue primero supongo que en lo que usted no está, ella va a ver a su familia. Rafael la iba a sacar de su error, pero no le pareció correcto. –Si así es, en un par de días regresamos de nuevo juntos a nuestro hogar. –Mintiendo pero por un momento sintió la necesidad de tener esa ilusión. −Muchas felicidades por su bella familia. –dijo la señora acomodando su cinturón de seguridad.  Rafael solo pensó ‹‹Si… A mí me gustaría volver a tener una familia, con alguien que quisiera a su hija, que lo amara a él, que realmente quisiera una familia, con todo el paquete incluido, pero Ivonne, tal vez solo estaba ahí por Daniela. Pero él, no formaba parte de esa historia, una cosa era que quisiera a su hija, pero otra que lo quiera a él, lo mejor era no hacerse ilusiones y comenzar algo con alguien más.›› Ya cuando llegó a la convención, estaba Vania muy emocionada, pensando que ahora si se le iba hacer con Rafael, pensaba seducirlo para iniciar una relación con él, ya hasta había hecho que su cuarto de hotel, este junto al de él. La convención inicio, pero Rafael solo tenía una cosa en la cabeza, a Ivonne, no dejaba de pensar en ella, en lo que la señora le había dicho, sobre la hermosa familia que tenía, será verdad que eran una familia, terminando la convención, Vania se acercó a él. -Hola Rafael, sabes los chicos y yo vamos a tomar unas copas después de la reunión final, ¿Quieres venir? Anda te vas a divertir. –pregunto muy entusiasmada. −No sé… Estoy cansado –hablo con una mueca. −Anda vamos te vas a divertir, además un rato de diversión cualquiera lo necesita.−comento Vania, ya que al calor de las copas pensaba seducirlo. −Está bien, pero solo un rato estoy cansado –dijo no muy convencido. Ya en el bar del hotel, los tragos iban y venían, Rafael comenzó a beber, todos charlando sobre el trabajo, hasta que terminaron embriagados, Leonardo que también iba, ayudó a subir a Rafael a su habitación, dejándolo recostado en la cama. Una vez que salió Leonardo, Vania subió a su cuarto, se puso una diminuta bata, para seducirlo, pero al entrar a la habitación, lo vio ahí acostado fue y lo comenzó a besar, el correspondió al beso, pero él ni siquiera estaba consciente a quien estaba besando. -Querido solo voy a poner música para ambientar la habitación, voy a mi habitación no tardo. –Saliendo apresurada a su habitación por su celular que tenía la música ¿Cómo es que lo había olvidado? Pero cuando regresó, cual va siendo su sorpresa, Rafael estaba completamente dormido, ni con agua lo podía despertar. −No te duermas Rafael, estoy aquí lista para que me hagas el amor, no te puedes dormir, ¡Rayos!, ¡Maldita sea! –Exclamo molesta porque la dejo ahí sola con las ganas. −Rafael solo pronunció entre sueños. – Ivonne… Te deseo, mmm… Vania sentada en la cama se preguntó. −¿Quién es Ivonne? Lo tengo que averiguar, no voy a dejar que otra se lleve lo que es mío, ¡Ah no! Eso no. –Solo escuchando como Rafael balbuceaba ese nombre acomodándose en la cama. −Ivonne…Ivonne… Me gustas, te deseo hmm… Continuara…
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