Celeste levantó la ceja y lo miró con calma. —Soy Celeste Darrow. —¿Alguna vez comentó que una pintura estaba demasiado llena y que debía eliminarse algo? —preguntó Frank con evidente emoción. Celeste despeinó su cabello con naturalidad y respondió: —Fue solo un comentario casual. No hay necesidad de tomar mis palabras tan en serio. —Por fin la encontré —Frank dejó escapar un suspiro de alivio y sonrió—. Señorita Darrow, permítame presentarme formalmente. Soy Frank Green. Cuando el personal gritó “¡Sr. Green!”, Celeste ya había deducido quién era. Aun así, mantuvo su frialdad y respondió con un ligero movimiento de labios: —Hola. —Señorita Darrow, ¿está disponible ahora? Me gustaría conocer sus comentarios sobre algunas de las pinturas que se subastarán hoy —dijo Frank, ansioso. N

