Zoe estás bien- le abordó Ana, al notar que estaba bastante distraída-
Ana era compañera en el bar y única amiga desde que había llegado a la ciudad, Zoe era bastante solitaria, y Ana se había convertido en su única familia, su madre casi ni la llamaba y las veces que Zoe lo hacía ella estaba demasiado ocupada para atender a su hija.
–¿Qué me decías. –respondió Zoé alejando sus pensamientos-
-En qué piensas tanto, estoy tratando de hablarte.
-Lo siento es que ayer pasó algo y bueno no he podido dejar de pensar en eso- le dijo algo entusiasmada-.
-Bueno cuéntame entonces, ya me has causado intriga.
Así fue como Zoe le contó a su amiga la noche tan ajetreada que tuvo, desde el desafortunado incidente con Lewis, y la heroica aparición de Aarón, aquel chico que le había causado gran impresión y había ocasionado en ella más de una reacción, aunque no fue capaz de contarle a Ana todo aquello.
A mediados de la noche, Zoe se desenvolvía en su rutina de atender mesas, mientras cada vez se llenaba el lugar, entre las mirada de odio de Lewis, que no la molesto pero tampoco dejo de observar con aversión a la chica.
También tuvo que lidiar con el regaño de su jefe, por lo sucedido, decidió ignorar todo aquello, necesitaba el trabajo y ponerse a discutir solo le ocasionará más problemas.
En medio de todo aquello vio la figura de aquel hombre que la noche la anterior le había quitado el sueño, recordó cómo tuvo que auto complacerse en la ducha mientras recordaba su sonrisa coqueta y el rose de sus labios, el deseo y la excitación que Aarón despertó en ella fue algo asombrosa.
De solo verlo todo aquella calentura la invadió de nuevo, no recordaba jamás haber conocido a alguien que despertará ese tipo de emociones en ella…
Deseaba estar con él, sentir su toque, sus labios y todo aquello que él pudiera brindarle, no esperaba nada serio solo disfrutar del momento, satisfacer su cuerpo y sus deseos, era adulta y no esperaba matrimonio, ni noviazgo, no creía en las relaciones serias, al final todo eso terminaba, al menos eso era lo que había experimentado y también visto, ella no quería depender de un sentimiento que al final la haría sufrir.
Tampoco era que ella se entregaba a cualquiera, prefería estar sola y si el momento lo ameritaba se satisfacía ella misma, pero está vez con Aarón era diferente aquel hombre despertó mucho en ella.
Suspiro tratando de ocultar el rubor en sus mejillas, mientras lo veía acercarse a ella, con mirada fija y penetrante, sus ojos eran como dos abismos que podrían tragarsela y ella encantada aceptaría perderse allí.
Por su parte Aarón estaba demasiado estresado, tal y como lo había pensado su abuelo le había escrito pidiendo hablar con él, era obvio el motivo su tío no aceptó su negativa y corrió a quejarse, esa situación lo mantenía el borde y su mayor fuente de desestresarse era una noche de pasión, tenía toda la intensión de proponérselo a Zoe, solo esperaba que ella no se asustara o se negara, necesitaba tanto tenerla en su cama.
Luego de un cruce de palabras quedaron en que Aarón la esperaría luego de terminar su turno, Zoe gustosa aceptó, luego de que este le dijera que tenía algo que proponerle.
Luego de 2 horas la fin Zoe terminada su turno y salía del lugar encontrándose con Aarón recostado de su auto esperándola, le brindó una sonrisa mientras la veía acercarse, le abrió la puerta del auto, ingreso al mismo y arrancó, no dijo ni una palabra hasta después de varios minutos que estacionó su auto frente a un mirador, ayudó a salir a Zoe y fue entonces que se dispuso a ser directo con ella.
Zoe por su parte se empezó a sentir incómoda en todo el camino no habían cruzado palabra alguna, y notaba a Aarón bastante serio, no era que ella lo conocía mucho pero comparado a su actitud la noche anterior, está le intrigaba y le asustaba, pensó que el tema debía ser bastante serio para que él actuará así, un punzada de nerviosismo mezclado con terror se empezó a formar dentro de ella.
-Aaron me estás asustando, sea lo que sea que tengas en mente dilo ya- Zoe rompió el silencio, luego de bajar del auto-.
Aarón tomó su mano la guío a una banca la hizo tomar asiento, hizo lo mismo y volteo a verla
-No te asustes Zoe, no haré nada que no quieras- le dijo muy seguro- somos adultos y seré directo contigo, aceptaré lo que decidas no tienes que sentirte obligada a nada- Zoe asintió indicando que continuará.
-Me gustas, me atraes mucho, hace más de una semana que estoy asistiendo al bar y solo por verte… desde el primer momento despertaste deseo en mí.
Zoe quiero tener sexo contigo, ahora, sin reparos, sin compromisos, sin ataduras.
Solo dos cuerpos entregándose y disfrutando lo que el otro pueda brindar.
Aarón al notar su silencio se acercó más a ella, tomó su cara entre sus manos la hizo verlo a los ojos, mientras acariciaba sus labios con su dedo pulgar y tragaba en seco aguantando las ganas de besarla, pero él no haría nada hasta que ella aceptará, como se lo dijo no la forzará a nada.
En la mente de Zoé rondaba cada palabra dicha por Aarón, en el fondo era justo lo que ella esperaba, pero escucharlo decir esas cosas la dejaron sin palabras.
Sintió el roce de su dedo sobre sus labios, trago fuerte y se dispuso a responder.