—No puedo creer que unas novatas les ganaran, son una vergüenza —dijo mi padre riendo—. Y a ustedes chicas, las felicito, mantuvieron su mente en el juego y encontraron la debilidad del otro así debe ser siempre, eso siempre sirve para un enemigo conocido pero para novatas como usted está muy bien. Es mejor si trabajan en equipo como lo hicieron Diana y Endrina, ahora sí. Vamos a casa. Después del juego de paintball todos nos retiramos a casa. El lunes Jake volvió a buscarme para ir a la uni juntos y simplemente no pude negarme. Mañana se cumplía la semana que le di y cada vez me sentía más insegura sobre que decirle. Finalmente llegué a la conclusión de que le diría la verdad de lo que sentía no quería confundirlo más, ni a mí misma, había hecho las cosas mal y ahora era tiempo de enm

