Podría llamársele destino o una casualidad, cual sea de las dos, el resultado de todo aquello era más que maravilloso para Chelsy, la chica un tanto insegura y pesimista que creía, más bien, juraba con toda su vida que el chico que tanto quería jamás le llegaría a hacer caso, esa idea era un completo disparate meses atrás, en el tiempo donde ella solamente se limitaba a darle miraditas fugaces y hablaba sobre él con sus amigas. Vaya locura. Ahora, cuando miraba el presente, a veces se sorprendía, aun no se acostumbraba a ver a Luke al despertar, acostado al otro lado de su cama cuando los rayos del sol se colaban entre los bordes de las cortinas, mucho menos cuan él le susurraba que la amaba. ¿Qué rayos había hecho para tener eso? Tenía lo que tanto había querido desde el primer instante

