MI ESTÚPIDO HERMANASTRO. Capítulo 34. El día estaba soleado, hermoso como todo lo que estábamos viviendo, por eso teníamos que disfrutarlo ya que el reloj nunca vuelve atrás. Álex se quitó la camiseta y yo me quedé como embobada mirándolo, no me cansaba de verlo, él solo sonreía. Mi vestido de baño era n***o de dos piezas. Me rodeó por la espalda y sin darme tiempo de nada se lanzó a la piscina, levanté la cabeza y le di un pequeño empujón. —¡Aaaah, estás loco! —Mucho. Sonreí, me llegaron recuerdos del primer acercamiento que tuvimos. Lo besé dulcemente una y muchas veces, no me cansaba de besar sus labios. Katia y Mateo nos interrumpieron, saltaron al mismo tiempo. —¡Ustedes no pierden el tiempo! —habló Mateo. —¿Qué estaban haciendo? —preguntó Katia con curiosidad. —Lo mismo p

