Vanessa se encontraba ya en su apartamento, no dejaba de pensar en ese viaje tan repentino de Ryan, él le había prometido volver, y ella no tenía motivos para dudar de su palabra, pero no dejaba de sentir esa intranquilidad que no le permitía conciliar el sueño. Eran casi alrededor de las 5:00 am cuando el timbre del apartamento sonó. El corazón de Vanessa se agitó, se puso de pie y fue abrir, miró a Ryan con el cabello húmedo, vestido de Armani, emanando esa fragancia tan varonil, el estómago se le encogió. —Ya me voy, vengo a despedirme de Hope —dijo él. Miró a Vanessa, ella aún estaba en pijama. —Claro —contestó—, ya conoces el camino. Ryan asintió, dejó el equipaje en la puerta, y se perdió a través del pasillo. Las niñas aún dormían, entonces se aproximó sin hacer ruido a la

