—¿Qué dices Hanna? Hedrick ya no es un niño —dijo Heleanor, desviando la conversación y retomó su charla con su madre, como si él no estuviera. Hedrick se mantuvo paralizado por algunos segundos. Esto debía ser el karma, pues, se sentía rechazado. Percibió un vació en su pecho y un frío en sus piernas, y un ligero mareo. ¿Eso era lo que había sentido Hela en la tarde? Era viernes, por lo que tendría que ir a las pasantías al día siguiente. En la noche, se acostó en su cama, mirando hacia el techo. ¿Qué era lo que había sucedido? No habían podido hablar, necesitan hacerlo. Espero a la mañana, luego del desayuno, aprovechando que su madre había salido al supermercado. Estaban los dos solos y Heleanor se hallaba en el sofá. Se acercó, con cautela, por la espalda. Le apartó el sedoso cabello

