Narra Gwen:
Papá llega hoy de una entrevista de trabajo, se supone que cuando llegará yo estaría para recibirlo, pero creo que en vez de estar en mi hogar, estaré en el de un desconocido, que buena hija soy.
Trevor dijo que nos veríamos al terminar el día, eso significa que al salir de aquí pretende llevarme a su casa... Eso suena aterrador, en fin, ¿Él piensa que no debo consultar primero para ir a su casa? Claro que sí, mi madre es una bruja loca sobreprotectora a la cual yo amo, claro que debo consultárselo primero, pero no por teléfono, capaz me dice que no, me cuelga y me viene a buscar para asegurarse que no vaya a ninguna parte.
Veo mi horario y sólo me queda una clase... Puede que al terminar, corra a casa, hable con mi madre, vuelva aquí y me encuentre con Trevor.
Planeo esto como si fuera a fugarme de una cárcel, pero los que tenemos padres sobreprotectores querer ir a la casa de un compañero de clases a hacer la tarea es como ir a el hogar de un sicario a entrar en el mundo de las drogas, casarse con él y tener cinco hijos descarrilados, ¿Por qué las madres siempre piensan cosas así? Algo debe andar mal en sus mentes; por razones así no tengo muchos amigos.
(...)
—¡Sólo haremos ejercicios de química! —exclamo enojada.
Tengo una pequeña teoría de lo que paso nueve meses antes de que yo naciera, mi madre fue a la casa de mi padre hacer un trabajo de química, cerraron las puertas para concentrarse...Y nueve meses luego se dieron cuenta que los condones de papá eran de la mala calidad y sin garantía.
—A penas lo conoces Gwen —niega mientras me mira desaprobada.
—Sí mamá, y él es un v******r que disfruta dejar a las chicas embrazadas y también trafica órganos a dos cuadras de la universidad —imito sus palabras, por alguna razón sonrió pero dejo de hacerlo cuando siento la mirada furiosa de mi madre.
Tal vez no es un buen momento para ponerse sarcástico.
—Mamá estaré aquí antes de las siete —continúo—. Sana y salva, él no va a hacerme daño, y si siquiera lo intenta sé como defenderme.
Una patada en los g*******s y tener aliento para correr es todo lo que necesito. Mientras la veo pensar en ello, siento cada vez más estúpido el echo de tener diecisiete y pedir permiso para salir luego de clases, una cosa es avisar y otra muy distinta es suplicar para que me dejen ir.
—Te quiero aquí a las seis, si llegas luego, despídete de la universidad fuera de casa —ruedo los ojos por su paranoia pero accedo, sé lo que eso significa para ella aunque ella no sepa lo que eso significa para mí.
Llego a la universidad lo más rápido que puedo, miro mi teléfono y son las 3:30pm ya han acabado todas las clases, es tarde, quedan pocas personas en el campus y sólo espero que Trevor no se haya marchado. Lo busco con la mirada y veo una caballera despeinada y brillante metida en un grupo de chicos, me alzo tratando de verlo y sí, es él, está con otros chicos a su alrededor, no quiero acercarme e interrumpir así que me quedo en mi sitio haciendo tipos de señas para que se de cuenta que estoy presente.
No me nota... Estúpido ciego.
Mira hacia mi dirección y hago una última seña y es cuando me nota, sale de su círculo de amigos y viene hacia mi, entonces recuerdo a Liz y sus palabras:
Rara vez se le ve sólo, él siempre está con sus amigos sexys igual que él.
Sonrió al recordar a la pequeña rubia y sus locuras... Enloquecerá si le cuento que iré a la casa de Trevor, me pregunto si habrá llevado a muchas chicas. Dejo de pensar en ello y me concentro en él cuando se para frente a mi.
—Pensé que no vendrías, estaba por irme —me dice mirándome, sus labios son una línea curva, su ceja esta ligeramente arqueada y sus ojos son penetrantes como siempre, su mirada me incomoda hasta el punto de sonrojarme un poco.
—Dudo que fueses a irte, se te veía muy entretenido —digo haciendo referencia a una de las chicas que esta en su grupo de amigos, no para de mirarlo y puedo jurar que su falda está cada vez más arriba.
Una sonrisa pícara se dibuja en su rostro, voltea a mirarla y ella se deleita con sus ojos, vuelve a voltear y me mira.
—Ella no es mi tipo —dice sin expresión, sólo mirándome.
Yo no le pregunte, pero...
—Entonces... ¿Quién es tu tipo? —susurro mordiendo la parte de adentro de mi labio, siento cierto ardor en mis mejillas y es imposible disimularlo con su mirada comiéndome viva.
—No me atraen las chicas que deben subir sus faldas para poder llamar mi atención, me gusta algo más peculiar, algo que en serio valga la pena —contesta suavizando por fin su mirada, no sé porque, no sé si soy yo o es mi subconsciente la que piensa que hay mensajes subliminales en sus palabras.
—¿Has probado decirle eso a ellas? Tal vez así dejen de insinuarse descaradamente —suelto y ruedo mis ojos, a los pocos segundos me doy cuenta que pensé en voz alta, se sorprende por mi comentario y ríe.
—¿Me estás reclamando? Que se insinúen no es mi culpa —levanta sus manos con gracia, yo bufo, no pretendo darle a entender que me gusta y eso es lo que parezco hacer, a penas lo conozco.
—Yo no te he reclamado nada, tu vida social, s****l y amorosa no es mi problema y ni siquiera me importa —me defiendo, frunce el ceño y su sonrisa burlona se borra de su rostro—. Además ni siquiera te conozco, Trevor y aun así iré a tu casa y no porque yo quiera, eso es descabellado —frunce sus labios y se balancea sobre sus pies mirando al suelo, parece un tanto ofendido.
Tal vez haya dicho un poco más de lo que yo misma hubiera pensado, admito que me intriga conocerlo y si, tal vez si quiera ir a su casa a hacer una tarea o lo que sea, tampoco es para tanto, no es para decir: ¡Sí d***o ir a tu casa más que nada!
Me mira de reojo pero no permanece, evita mis ojos y de pronto le entra un aire serio que parece f*****o.
—Vámonos, no quiero que se haga tarde —dice cortante y se encamina a un auto, supongo que es el suyo, yo misma me arrastro y lo sigo.
Me abre la puerta del copiloto y se dirige a la del piloto, me sorprende su cortesía aún cuando parece estar de mal humor, y tal vez sea mi culpa. Ladeo la cabeza y entro al auto, no sé mucho de autos, sólo sé que es muy bonito y parece asquerosamente costoso, esta muy bien cuidado.
Trevor es ordenado.
Bien echo Gwen, algo más que puedes saber de él.
Dejo el notable sarcasmo de mi mente y lo miro cuando entra al auto conmigo, es un tanto incómodo. Pone las llaves y pisa el acelerador sin decir palabra.
—¿No vas a despedirte de tus amigos? —pregunto en broma, pero mi tono lo hace parecer un gruñido, demonios... Sigue cavando tu tumba Gwen...
Dejo de regañarme mentalmente y volteo hacia él, tiene una sonrisa torcida y la ceja arqueada mientras mira hacia el camino.
—No notaran que me fui —murmura.
Yo realmente no diría eso, apuesto a que la chica ya lo extraña. Sonrió por mi estupidez y porque en serio parezco una persona súper celosa reprochándole a sus pensamientos, tal vez sólo soy una de esas personas que están muy aburridas con su vida.
—Pero, no te preocupes por Jazmín, seguro me escribirá más tarde.
Frunzo el ceño, ¿Que?...
Lo ignoro y miro por la ventanilla, con que Jazmín es el nombre de la chica... Seguro que sí le escribirá y a lo mejor sea algo como que, ¿Quién es la p***a con la que te fuiste? Uh, soy yo la p***a.
Saco mi teléfono y me extraño al no tener mensajes de mi madre, es un alivio saber que después de todo no esta al borde de perder la cordura. Lo guardo en mi bolsillo y miro hacia al frente; Trevor está estacionándose en el porche de una gran casa, es de un rosa pálido con grandes ventanas de cristal, me quedo atónita, este tonto debe ser asquerosamente rico, eso explica el auto. Bajo del auto al mismo tiempo que él, hay un gran jardín con distintas flores, petunias, margaritas, incluso rosas.
—¿Sorprendida? —pregunta con una ligera sonrisa, al parecer siempre está sonriendo.
—Algo —respondo mirando alrededor, es un buen vecindario, hay otras casas grandes al igual que la suya, con cristales, jardines y una más que otra con piscinas, es un lindo lugar pero me resulta un tanto abrumador.
—Ven —dice, lo sigo hasta una gran puerta blanca con pequeñas decoraciones, saca una llave y abre.
La casa es amplia, me adentro en ella junto a Trevor algo tímida, el piso es de madera reluciente, las paredes son de un color pastel, hay una gran sala con fotografías, sigo observando pero me distraigo al ver a los que deben ser sus padres en el gran comedor.
—¡Trevor! —saludan entusiastas, me sonrojo cuando sus miradas se detienen en mí, escaneándome.
Me miran sorprendidos, la que supongo que es su madre es una mujer de unos cincuenta años, esta bien cuidada, lleva pequeñas joyas alrededor de sí, su sonrisa es amplia al igual que al señor junto a ella. Me miran como si fuese un fantasma, perplejos. Les sonrió nerviosa.
—Mamá, Papá, ella es Gwen —dice dando poca información no muy emocionado de hablar.
—¿Es tu novia? —pregunta su padre frunciendo el ceño.
—¿Eres mi novia? —me pregunta Trevor volteándose hacia mi, me remuevo nerviosa e incomoda, ¿Qué le pasa? ¿Que se supone que responda a eso? mis mejillas arden y niego con una pequeña sonrisa—. Es nueva en la universidad, y no, no es mi novia —sonríe dulcemente—, debemos hacer un trabajo juntos, así que, adiós no tenemos mucho tiempo —culmina, y sale del comedor arrastrándome con él.
¿Qué fue eso?
Desconcertada lo sigo, hasta que se detiene en medio de un pasillo. Arqueo la ceja y lo miro, ¿ahora qué?
—Espérame aquí —dice y se dirige a unas escaleras.
Él no tiene respeto por las personas, ¿Cómo me va a dejar en medio de un pasillo en su casa? Yo no conozco nada, podría perderme, es más, ¿Cómo va a hacer eso en frente de sus padres?
¿Eres mi novia?
Sinceramente creo que si lo fuera, debería recordarlo. Miro a todas partes tratando de averiguar a donde se fue, me balance sobre mis tobillos y enredo mis manos detrás de mi espalda como una niña pequeña. Miro los cuadros que están guindados en las paredes, hay fotos de unos gemelos... ¿Trevor tendrá un gemelo? Nha, lucen muy adorables para ser Trevor, ¿Entonces quiénes pueden ser?
Dejo de pensarlo y observo las otras fotos, hay algunas de Trevor, otras de sus padres unos cinco años antes, me enfoco en las de Trevor y me parece extraño que sólo hay fotos de cuando tenía unos siete años hacia delante, no hay de cuando era bebé en cambio de los demás si hay variadas. Sonrió cuando veo a tres niños en un parque con helados en sus manos, paso la punta de mis dedos suavemente por la imagen y una triste sonrisa se asoma en mis labios, lucen felices con sus sonrisas divertidas adornando sus ojos, me hacen recordar a mi hermano... Oh Owen porque te fuiste... Parpadeo para evitar llorar en este sitio, pero me sobresalto cuando alguien toca mi hombro, me sonrojo pensando qué es Trevor... Pero no, es el niño de las fotos, unos diez años después.
—Hola —me dice sonriente.
—Hola —digo igual, aunque a comparación mi sonrisa es forzada.
Sin duda es el niño de las fotos con años demás, increíbles años demás, es realmente atractivo. Su sonrisa muestra sus perfectos dientes, su cabello esta peinado en una manera desordenada, sus ojos son marrones oscuros y sus labios están bien definidos, casi como los de Trevor, lleva una camiseta azul clara con unos jeans sueltos, arquea su ceja mientras me mira.
—¿Quién eres...? —pregunta confundido, me siento como una intrusa, abro mi boca para contestar pero él sigue.— ¿Eres la novia de Trevor?
Demonios, ¿Por qué todos creen eso?
—No. no, eh... Yo estudio con él.
—Pensé que eras su novia, es raro ver a chicas aquí de parte de él.
Y yo que pensé que a lo mejor era un mujeriego. Creo que no lo es ni se acerca.
—Soy Finn, hermano de Trevor—se presenta sonriente.
—Gwen —contesto dulcemente.
Entonces Trevor tiene un hermano... Alguien aclara la garganta desde el otro lado del pasillo, me giro y es Trevor, parece llevar mucho tiempo allí parado. Se dirige hacia nosotros, mira a Finn y niega levemente mientras se le escapa una pequeña sonrisa, luego posa sus ojos en mi.
—¿Lista? —me pregunta, estoy desconcertada y no sé a que se refiere—. El trabajo —aclara. Asiento y lo sigo dejando a Finn atrás.
Nos detenemos frente a una puerta de madera, él la abre y entro, es su habitación, todo está ordenado, su cama, su ropa, todo. Hay varios afiches de juegos de fútbol y de superhéroes, el cuarto es de un azul marino oscuro, es espacioso, demasiado. Tiene su propio baño y un mini balcón con puertas de vidrio. Estoy bastante distraída para no notar al chico que está sentado en un pequeño sofá en la esquina jugando con un PCP n***o. ¿Quién es? Volteo y miro a Trevor y este sonríe.
—Ethan —lo llama, él sigue concentrado en su juego.
—¿Qué? —dice sin mirarnos.
—Hay visita —contesta Trevor con voz ronca.
—Finn vive aquí así que no es visita —continúa sin mirarnos aún metido en su juego.
—Ella no es Finn.
—¿Ella?... Pensé que estabas con... —por primera vez levanta la vista de su juego y nos mira, al notarme parece sorprendido.
Dios... es idéntico a Finn... ¿Él es Finn? No, Finn se quedo atrás y Trevor lo llamo "Ethan".
—¿Es tu novia?—pregunta—. Por fin Trevor, empezaba a pensar que eras gay.
—Es Gwen, es nueva y estudia conmigo, y no, no soy gay —contesta este.
Ethan arquea la ceja y me mira aun sorprendido, me sonrojo, ¿Por qué todos parecen sorprendidos?
—Soy Ethan, si ya conociste a Finn puedes darte cuenta de que me robo la cara —me dice.
Gemelos, repetidos, las fotos...
Oh.