Capítulo 6: Trampa

2708 Words
Narra Gwen: Diablos... ¿Qué se supone que responda? ¿Le digo que sí? ¿O miento? Todos aquí han sido sinceros... Supongo que es mi turno. Pronto me odiaré por esto. —Sí, es lindo, me gusta un poco —digo con la poca dignidad que me queda, mis mejillas arden, y no soy capaz de verlo pero sé que sonríe. Los demás le restan importancia y hacen como si nada, pero yo, j***r yo no puedo seguir en la misma sala. Me levanto del círculo pero Liz me detiene tomándome del brazo. —¿A donde vas? —Saldré a tomar un poco de aire, nos vemos luego —digo, frunce el ceño y me suelta con una advertencia. —No vayas muy lejos, es tarde —dice y se sienta de nuevo. Doy unos tres pasos y alguien más me habla: —¿A donde vas? ¡Es tu turno! —me dice una chica, niego con la cabeza. —¡Pásenlo a alguien más! —digo fuerte, la música retumba en mis oídos. Camino y escucho una verdad hacia Trevor, me detengo y escucho. —¿Y a ti Trevor, te gusta Gwen? —pregunta una chica, permanece en silencio y luego contesta: —No, aunque... No. —responde frío, no me contengo y volteo y le miro, él también lo hace su mirada es triste pero orgullosa, ruedo los ojos y salgo de la fiesta, dispuesta a marcharme. Salgo y afuera hace frío, me abrazo y espero un taxi. No puedo creer que no sienta nada por mi, después de todo lo que hace... De todo lo que insinúa, ya ni siquiera puedo soportarlo, yo dije que sí enfrente de todos y él simplemente niega, niega todo. Tal vez no sienta nada por mí, tal vez esta asustado al igual que tal vez es un idiota y sólo juega, sí debe ser eso. Alguien se me acerca y veo que es Ethan, o Finn... ¿En serio? ¿Tan mala suerte tengo? Aunque sea no es Trevor, es su hermano, no sé cual de los dos, pero son familia. —¡Hey! —saluda con una sonrisa, sonrió a medias—. ¿Por qué no estás en la fiesta? —Se volvió aburrida —contesto sin saber con cuál de los gemelos estoy hablando y sin mucho interés en preguntar, sigo mirando la vía y no pasan autos. —Sí, también me pasa —murmura y se para junto a mí, permanezco en silencio sin hablar, ninguno de los dos parece querer conversar. Saco mi teléfono y esta casi por apagarse, bufo y vuelvo a guardarlo, este día va de mal en peor, con frío, sin taxi, sin batería y con una mala jugada de chicos, por fin veo un taxi y saco mi mano en señal, pero sigue de largo, gruño—. ¿Pasa algo? —pregunta mirándome, frunzo el ceño enojada, ¿No se nota? —¡Pasa de todo! —exploto en frustración—. ¡No hay malditos taxis! ¡No tengo batería para llamar a alguien y que me recoja! ¡Tu hermano es un imbécil! ¡No sé porque mi mejor amiga no viene a consolarme! ¡Y no sé, si eres Ethan o eres Finn! Paso mis manos por mi rostro estresada, siento un poco de alivio al reventar, tal vez no es con la persona que me hubiera gustado, pero es alguien. Me mira y es obvio que no sabe que decir, y lo entiendo, posa su mano en mi hombro y suspira. —Estos asuntos de chicas son muy complicados... Lo único que puedo decirte es que soy Ethan. —Es bueno saberlo. Gotitas de agua empiezan a mojar mi rostro, lo que faltaba, que lloviera, busco una chaqueta en mi bolso pero no hay nada. —¿Quieres que te lleve? —ofrece, trago fuerte, ¿No pudo decirlo mucho antes?, asiento y nos encaminamos a su auto. —¿Por qué estabas esperando un taxi si tienes un auto? —pregunto, ríe. —No estaba esperando un taxi, salí de la fiesta por un poco de aire y para despejar la mente. Te vi y vine hasta aquí —se encoje de hombros y abre el auto, entro al mismo tiempo que él. —¿Por qué saliste? De seguro todos tus hermanos siguen allí. —Ellos están. —afirma y enciende el auto—. Pero no está la persona por la que vine o por lo menos no está de humor para verme. —¿Tu novia? —asiente. —Danielle, esta en tu universidad, pechos grandes, ojos claros, cabello marrón lacio ¿No la has visto antes? —No, pero cada vez que vea a alguien con pechos grandes le preguntaré si se llama Danielle —digo, él sonríe y arranca el auto. Voy por todo el camino viendo por la ventana, observando las gotas de lluvia resbalarse por esta, como si hiciesen una carrera haber quién llega primero, pero sin saber que al llegar desaparecerán, o se unirán en una sola gota, más grande y más veloz. Ethan detiene el auto frente a su casa, sé que lo es por el hermoso jardín, lo miro y frunzo el ceño ¿Va a dejarme aquí? —Entraré un segundo, si quieres entra también, tengo que orinar —sale del auto y me deja con las palabras en la boca, quiero evitar a Trevor y aquí estoy, en su casa; no debería sorprenderme después de todo me vine con su hermano. Salgo del auto y corro hacia la casa para no mojarme, entro cuidadosamente y sólo las luces de la sala están encendidas... Y también las que deben ser el baño, no creo que el gemelo haga pis con las luces apagadas. Son las 01:32am según el reloj super costoso que está en la sala, ya todos deben estar durmiendo, yo debería estar en casa, ya, mamá va a matarme. Me siento en el sofá de seda y espero a que Ethan termine de orinar. Alguien entra y me undo en el sofá tratando de que no me vean, sólo en caso de que sea Trevor. Se oyen pisadas como si alguien estuviese bailando, cada vez más cerca, arqueo la ceja y levanto la vista haber quién es el que llega. Es Finn y está ebrio a punto de caerse. —¿Gw..een? —dice mi nombre alargando las letras, sonrió. ¿Cómo hizo para llegar a casa? ¿Donde está Trevor? ¿Acaso lo dejo venirse sólo en ese estado de ebriedad? —¡Oye Trevoris aquí esta... tu novia! —lo llama. ¿Trevoris? ¿Novia? —No lo llames... —murmuro poniéndome nerviosa. ¡Demonios Ethan ya termina de orinar! Trevor entra y se sorprende cuando me ve, su ropa esta un poco mojada igual que su cabello, se ve bastante bien, su camiseta blanca se apega a su abdomen, me sonrojo cuando nota que lo miro. —Gwen... yo... ¿Qué haces...? —parece estar muy confundido, dejo de pensar en su abdomen y recuerdo lo enojada y estúpida que me siento, no le gusto y sabe que él a mi sí, me siento incómoda, todo lo que yo creía era sólo parte de mi imaginación—. Tienes razón a estar enojada...—no lo escucho y me dirijo a la puerta, aún llueve. —¡Ethan te espero afuera! —grito. —¿Qué? ¡¿Ethan?! —dice Trevor detrás de mi. Salgo de la casa y corro hacia el auto para no mojarme, Ethan viene detrás subiéndose la cremallera, Trevor lo detiene y le gruñe algo, su ceja esta arqueada y sus labios forman una línea recta, mira hacia el auto y parece estar reclamándole algo. Ethan niega y le palmea el hombro, corre hacia el auto y entra. Permanezco en silencio hasta que enciende el auto con cierta gracia, lo miro y frunzo el ceño, él ríe. —Es tan gracioso que Trevor se ponga celoso —comenta con una sonrisa, ¿celoso? —¿Por qué estaba celoso? —pregunto colocando un mechón detrás de mi oreja. —Al verme contigo se le vinieron un montón de ideas locas a la cabeza —responde mientras acelera. —¿Cómo cuales? —me mira y sonríe pícaro. —¿Cuáles crees tú? —me encojo de hombros tratando de no sonrojarme —. Pensó que te invitaría a salir o que me aprovecharía de la situación. ¿Situación? ¿Qué situación? Los Flanny están locos. —Gwen... La situación es la noche, la calentura y que ambos estamos desconcertados por la bebida. —No sé tú, pero yo estoy bastante cuerda. —Ajá... De todos modos Trevor sabe perfectamente que jamás le seria infiel a Danielle, por lo menos no a ella —sonrió y ninguno de los dos comenta más nada. Por fin llegamos a casa, después de un viaje que parecía eterno. Me despido de Ethan y salgo del auto; ya a dejado de llover. Este sigue su camino y me dirijo a sacar las llaves para entrar a casa. Entro cuidadosamente y las luces están apagadas, subo a mi cuarto dando pasos lentos y me encierro en el. Conecto el cargador a mi celular y al encenderse tengo seis llamadas perdidas tres de Liz, una de Michael y dos de... ¿Trevor? Abro el buzón de mensajes donde tengo quince mensajes de Liz, la mayoría preguntándome donde estoy, respondo: Para: Lizii Hora Y Fecha: 02:12am 12/07/2016. Ya estoy en casa, gracias por la compañía. Mando el mensaje y me recuesto un poco, necesito descansar de todo esto. (...) Domingo por la mañana... Un domingo es para dormir todo el día y así poder tener energía el lunes, obviamente para mi madre la palabra "Domingo" significa día de limpieza obsesivo. —¿Qué tal estuvo la fiesta anoche? —me pregunta mientras barre la cocina. —Pues estuvo. —contesto sin ganas revolviendo mi cereal, la fiesta fue un desastre, por lo menos para mí. —¿A qué te refieres con eso, Gwen? —detiene la escoba y me mira con su ceja arqueada y sus ojos bien abiertos, Dios me libre de lo que debe estar pensando esta mujer—. ¿Paso algo malo en la fiesta? ¿Alguien te hizo algo? Dímelo. —Nadie me hizo nada malo, mamá —contesto. Sólo me hicieron decir lo que sentía para luego rechazarme, nada malo. Luego me quede sin batería, sin taxi y empezó a llover, y mi gran compañía fue el gemelo que le cuesta orinar. Sin mencionar mi gran encuentro con su hermano y su tentable ropa mojada. —¿Segura? —Sí. No le contaré mis desgracias amorosas a mi madre, se burlará de mí,apuesto que hasta a ella le fue mejor. Termino mi desayuno y salgo de la cocina antes de que me diga que la acompañe a limpiar. Papá está sentado en el sofá viendo la televisión, le doy los buenos días y subo a mi habitación. Tomo mi teléfono y veo el mensaje de Liz: De: Lizii. Hora y Fecha: 3:05am 12/07/2016. Lo siento, G. Necesito verte, debemos hablar sin que ninguna de las dos este ebria. Para: Lizzi. Hora y Fecha: 10:30am 13/07/2016. Esta bien. Aunque creo que la única ebria eres tú, no te pongas como Ethan. De: Lizzi. Hora y Fecha: 10:33am 13/07/2016. ¡¿ESTABAS CON ETHAN FLANNY?! ¡¿EL HERMANO DE TREVOR?! Debemos hablar muy seriamente señorita, te veo en mi casa en dos horas. (...) Estoy afuera de la casa de Liz esperando a que tenga la decencia de abrirme la puerta, llevo cinco minutos tocando hasta que Michael me abre. Después de lo que me hizo confesar en la fiesta no he hablado con él, me sonríe y me deja entrar, no sonrió ni lo miro, estoy enojada por lo que hizo, no es su culpa que Trevor no sienta nada por mi, pero él me hizo confesarlo delante de todos, ¿Acaso no podía preguntármelo luego? ¿A solas? ¿O era necesario avergonzarme? —Hola Gwen —saluda pero no le hago caso. —¿Donde está Liz? —pregunto brusca. Creo que mi brusquedad ya no se le hace una sorpresa. —Está en su cuarto —sin esperar a que diga otra cosa me dirijo al cuarto de Liz pero toma mi brazo y me detiene—. Lo siento —dice y traga fuerte. —¿Por avergonzarme, Michael?..—me interrumpe. —He visto como se miran, Gwen. Trevor siempre me pregunta por ti, cosas sobre ti; si saldría contigo, si tu me gustabas, si habíamos tenido intimidad... No importa lo que haya dicho en la fiesta, le gustas—afirma, al escucharlo me sonrojo. —Gracias Michael —digo sonriendo—. Pero la próxima vez que quieras preguntarme algo, hazlo a solas —asiente y me suelta. Creo en lo que dijo, pero si es cierto entonces le avergüenza decir que le gusto o por lo menos decirle a los demás. (...) Le he contado todo lo que paso anoche a Liz y sólo puede procesar que Trevor se ve aún más sexy con la camiseta empapada. —¿Y cómo cuantos abdominales tiene? —pregunta acariciando su barbilla, bufo. —¡Eso que interesa! ¡Ya sabe que me gusta Liz! —exclamo el verdadero problema. —Él y casi toda la universidad —abro los ojos como platos—. De todas formas, cualquiera que pase tiempo con ustedes todos juntos se da cuenta. Pregúntale a Michael, tal vez carece de tamaño pero no es tan imbécil —suspiro y me encorvo en su cama, esto es terrible. El chico que pensabas que le gustabas lo niega en frente de la mitad de la universidad justo después de haber admitido tus sentimientos por él. ¿Es muy tarde para volver a estudiar en casa? Me tiro en la cama y tapo mi rostro con mis manos, Liz se tira junto a mi. —¿En donde demonios te habías metido? Te necesitaba y lo que recibí fue lluvia y a un gemelo con dificultad para orinar rápido en circunstancias necesarias —digo, ríe y se sienta de nuevo. —Pensé que necesitarías espacio, para pensar y todo eso, yo traté de hablar con Trevor para que admitiera que si le gustas pero desapareció, luego empecé a ligar con un chico, estaba muy ebria. —¿Era lindo por lo menos? —En estado de ebriedad todos son lindos, Gwen. Pero cuando se te pasa te das cuenta que te liaste con el feo de la fiesta. Así que no, con luz era horrible. —Rubia estúpida. (...) En clases de idiomas sin Liz todo es un poco más aburrido, sobretodo el estar evitando a Trevor en todas partes, en el campus, en la cafetería, en el aula. Está sentado a dos puestos al lado de mi y puedo sentir su mirada encima, me da miedo voltear, tengo que subir el poco orgullo que me queda. —Estás son las parejas —anuncia el profesor—. Wasley trabajarás con Ryan, Jhonson con Ziegler... —tras escuchar apellidos tras apellidos, por fin escucho el mío—. Climorf trabajará con Flanny. No me jodas. —¿Qué? —digo sorprendida, no otra vez. —¿Algún problema? —pregunta el profesor, niego tratando de gritar—. ¿Dudas? Algunos alumnos se acercan al escritorio y en ellos yo, no es posible que me toque con Trevor, lo he evitado todo el día y no es una bonita casualidad que nos toque juntos. —¿Disculpe profesor, me tocó con Flanny, Trevor Flanny? —pregunto, espero que haya otro Flanny en esta clase. —Sí señorita Climorf, le ha tocado con Mister Flanny. Paso mis dedos por mi boca seca, no quiero hacer equipo con él. —Pero... ¿Por qué con él? —digo en un murmuro. —Si mal no recuerdo el señor Flanny me pidió que lo pusiera con usted. ¡¿QUÉ?! No es una casualidad, es trampa.
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