SANDRO Nos habíamos quedado dormidos juntos en la cama, los tres acurrucados, con Nisha atrapada entre nuestros cuerpos, notablemente más grandes. Nunca me había permitido una sesión de mimos después del s3xo. No soy una persona muy cariñosa, así que esto me resultaba extraño. Pero, a pesar de lo desconocido que era para mí, me sentía muy cómodo, como si tuviera años de experiencia a mis espaldas. Sentía la suave piel de Nisha contra mis manos mientras dormía, su largo cabello oscuro cayendo sobre su cuello y hombros, y los lentos latidos de su corazón. Olía a s3xo y fresas, una combinación extraña que me hacía desear más. ¿Qué me está haciendo esta mocosa? Se movió en su sueño, gimiendo suavemente mientras presionaba su trasero contra mi pecho. El bulto que lucía era una clara evide

