Abrí la boca mientras lo veía m4sturbarse. Me miró fijamente a través de unas largas pestañas oscuras, y el deseo en sus ojos hizo que mi corazón se acelerara y mi v4gina se contrajera. —Todavía no—, gruñó con voz ronca, m4sturbándose con más fuerza. —Te avisaré cuando esté listo para darte mi s3men. Estuve a punto de asentir con la cabeza otra vez, hasta que capté la mirada asesina en su dura mirada. —Sí, señor. Miró a Blake, que se subió a la cama y me agarró los muslos. —¿Lista para más?—, preguntó, inclinándose para darme suaves besos en la parte interna del muslo. Me reí cuando la barba incipiente alrededor de su boca y barbilla rozó la piel caliente de mi cuerpo. —Sí—, respondí, sin apartar los ojos de Sandro. Me retorcí, sintiendo cómo Blake me provocaba con la punta de su

