—No le digas a Nisha que te lo he contado. —¿Por qué no? Seguro que le encantaría saber que en realidad tienes un corazón que late en tu pecho. —Ja—, respondí mecánicamente, poniendo los ojos en blanco una vez más. —Está bien. Pero dime una cosa. ¿Blake y tú salen con ella al mismo tiempo? —Sí. —¿No habían terminado con eso de gustarles la misma chica? —Si, pero entonces apareció Nisha. —Ya veo. ¿Y esto será una repetición de lo que pasó con la primera chica con la que salían ustedes dos? —Nisha no es ella. —Sandro... —No voy a volver a perder el control. —Solo me estoy asegurando, Sandro. Tú y Blake son mis hijos y solo lo pregunto porque los quiero. —Lo sé. * —No vas a beber más—, le dije a Blake, quitándole de las manos la botella de su whisky favorito. Nisha se rió, enco

