Es perfecta para nosotros

1037 Words
SANDRO Mi secretaria asomó la cabeza por la puerta y se disculpó por no haber llamado. —Disculpe, señor, pero tiene una llamada importante en la línea tres. —¿Quién es? —El jefe de policía, señor. Refunfuñé, poniendo los ojos en blanco. Creía que ya había solucionado este asunto. —Gracias, Lydia—. Ella asintió con la cabeza antes de salir y cerrar la puerta. Blake salió de detrás de mí y se sentó en una de las sillas que tenía delante. —¿Es por esa m!erda del casero? —No lo sé—, respondí antes de coger el teléfono y acercármelo a la oreja. —¿Qué quiere, jefe? —Siento volver a llamar, pero tengo un asunto que discutir con usted. Suspiré, sin ganas de hablar con nadie sobre nada. —¿Qué pasa? —Corre el rumor de que las hijas de John y Abigail Fuller viven contigo. ¿Es cierto? El jefe y yo nos conocemos desde que era niño. Me ha ayudado mucho a investigar algunas situaciones que ocurrieron dentro de mi empresa. Incluido el caso de los padres de Nisha. Cuando invertí en su empresa tecnológica con la esperanza de llevar nuestra asociación al siguiente nivel, no tenía ni idea de que estaban malversando dinero. No solo robaron a sus empleados, sino que también me robaron a mí. Como resultado, no solo perdí millones de dólares, sino que también perdí a un montón de clientes que compraban nuestros productos. —Es cierto, pero ¿qué tiene eso que ver? Sabía que se enteraría cuando Blake le contara lo del casero. Me enfadé mucho cuando llegué a casa y las encontré allí. Y, en cierto modo, sigo enfadado. En cuanto vi a Nisha, quise darle un puñetazo a Blake en la cara. Él no sabía que la Nisha que había conocido era la misma cuyos padres me habían robado. No estaba conmigo cuando la conocí. Sus padres nos presentaron hace años, pero ella no parece recordar nada de ese día. Yo, por el contrario, lo recuerdo muy bien. Sus padres la llevaron con ellos al trabajo para que pudiera hacerse una idea de lo que pronto le pertenecería, ya que tenían planes de dejarle el negocio algún día. Estaban muy emocionados con ello. Pero Nisha no parecía emocionada en absoluto. Ni siquiera parecía querer estar allí. Estuvo mirando hacia abajo todo el tiempo hasta que sus padres me la presentaron. Me di cuenta de que le sorprendía ver a alguien tan joven como yo dirigiendo mi propia empresa. Recuerdo que le estreché la mano, pero eso fue todo. No tenía ningún interés en hablar conmigo ni en escuchar lo que sus padres tenían que decir sobre la empresa. —Solo te estoy cuidando, Sandro. El jefe ha cuidado de Blake y de mí desde que éramos niños. Los dos crecimos en un hogar infantil, que es donde nos conocimos. Mientras que los padres de Blake murieron en un accidente de coche cuando él tenía dos años, yo nunca conocí a los míos, ya que era aún más pequeño que Blake cuando desaparecieron. Ni siquiera sé si siguen vivos. El jefe lo ha investigado en varias ocasiones, pero no ha podido averiguar nada. Es como si nunca hubieran existido. Así que él ha sido quien nos ha cuidado. Y con los años, se ha convertido en una especie de padre para nosotros. —Siempre me enseñaste a ayudar a las personas necesitadas, y eso es lo que estoy haciendo. —Déjame hablar con Blake—. Puse los ojos en blanco y puse el teléfono en altavoz. Le hice una señal a Blake para que supiera que el jefe quería hablar con él. —Hola, jefe. —Hola, hijo. Por favor, cuida de Sandro. —¿No lo hago siempre? —Lo digo en serio, Blake. Sabes que tiene la costumbre de guardar rencor. —No te preocupes, jefe. Me aseguraré de que se porte bien. Le hice un gesto obsceno, a lo que él respondió con una leve sonrisa. Cuando los dos terminaron de hablar de mí como si no estuviera allí, colgó el teléfono y volvió a sentarse. —Bueno, hablando de Nisha... —No. No vamos a volver a hablar de esto. Así que búscate a otra persona. —Sabes muy bien que no quieres a nadie más. He visto cómo la miras. Especialmente cuando llevaba ese vestido n***o. Admítelo, Sandro. La deseas. La deseo con locura, pero no se lo voy a admitir ni a él ni a Nisha. La deseo desde el día en que la conocí. Pero no puedo involucrarme con ella. Todavía no he superado la m!erda que me hicieron sus padres. Y si tengo una relación s3xual con ella, no sé si podré evitar que el odio que siento por sus padres interfiera. No es culpa suya que sus padres sean unos mald!tos ladrones. Y puede que no lo demuestre, pero me siento mal por lo que les pasó a ella y a sus hermanas como consecuencia. Esa es una de las razones por las que cambié de opinión sobre que vivieran con nosotros. La otra razón es que quiero f0llarla. Y quiero f0llarla duro. Tan duro que cada movimiento que haga le cause dolor. A Blake le gusta eso de hacer el amor de forma sensual. A mí no. Me levanté, cerré mi portátil y lo metí en mi bolsa de ordenador. —Tengo una reunión en cinco minutos. Blake sonrió con aire burlón. —Te conozco, Sandro. Puedes seguir negando tu atracción por ella todo lo que quieras, pero los dos sabemos que es perfecta para nosotros. Sé que es perfecta para nosotros. Todo en ella es perfecto, excepto quiénes son sus padres. Me acerqué a la puerta, con la mano en el pomo, mientras Blake volvía a hablar. —Sé que odias a sus padres, pero al menos dale una oportunidad. —No. Mientras abría la puerta, Blake se inclinó sobre mí para cerrarla de un portazo. —No podrás controlarte mucho tiempo cuando estés con ella, Sandro. Ya sabes cómo te pones. —Me las arreglaré—, respondí, volviendo a abrir la puerta y saliendo.
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