La mañana siguiente después del descubrimiento de Jackson sobre la apuesta, Ferrer reunió a los socios para terminar con el problema que Jackson ocasionó. Christopher iba decidido a cambiar todas las reglas del juego, comenzando por decirle la verdad sobre lo sucedido con Amber. —Jackson nos contó que ganaste la apuesta —habló Blade. —No. No es así. —Christopher miró a los dos hombres ante él—. No existe una apuesta. No quiero seguir con esta bajeza. Blade fue el más extrañado. Siempre imaginó que Ferrer haría cualquier cosa por él, incluido mantener la imagen que decía tener. Un hombre como Christopher no podía quebrarse ante una mujer. ¿Dónde quedaban los principios de macho d*******e? Se suponía que de todos él era el único que no se dejaría someter por una mujer. Por eso Blade le a

