KATRINA Solo espero la llegada de Elliot, quien espero que venga a echarme en cara nada, porque sinceramente, no estoy con ánimos de discutir, mucho menos con él y todo por culpa de esa víbora. Ojalá hubiera tenido más tiempo para golpearla, pero se tiene merecido ese golpe que recibió de mi parte, así se dará cuenta de que no me volveré a dejar maltratar por ella. La muy perra me araño mi cara, únicamente espero que no me deje marcas en ella, porque si no, no sé lo que haré, creo que desde ahora tendré que comprarme alguna pomada. Estaba en el baño, cuando tocaron la puerta, creí que sería Natalia, la enfermera; sin embargo, era Elliot, quien se encontraba esperándome sentado frente a mi escritorio, con cara de pocos amigos y un semblante demasiado frío y molesto. Camine hasta mi silla

