KATRINA No puedo creer lo débil que soy de pensamiento y de coño, un maldito beso de Elliot y ya me tiene comiendo de la palma de su mano, soy una completa imbécil; sin embargo, nadie me hace sentir lo que él y contra eso nadie puede. Además, solo lo puedo usar en ni beneficio y seguir con el plan original, si piensa que, por una follada monumental, volveré a caer en sus garras, está totalmente equivocado. Que ni sueñe que seré la misma tonta, solo disfrutaré lo que me está brindando en el momento y después lo desecharé cuál trapo usado, tal y como él me ha tratado a mí durante estos días. En cuanto me llevo al lavabo y me coloco ahí, sé que ya estaba más que perdida, comenzó a besarme, a tocarme como solo él sabe hacerlo, mi piel se erizó ante el contacto, mi mente estaba en blanco y s

