ELLIOT Ambos nos miramos con odio y nos retamos para ver quién es el más fuerte. Susan piensa que, por ser mujer, no le puedo hacer ningún daño, pero hay miles de formas de dañarla y eso está por descubrirlo. —Y que, ¿me golpearas o algo por el estilo? —se burló, mientras que mi sonrisa decía más que mil palabras. —Sabes, es un tanto curioso que no te afecte en lo más mínimo todo esto, no es que importe, sino solo, me hace pensar que en realidad nunca te llegue a conocer, solamente me mostraste una cara, pero la verdadera siempre la mantuviste bien oculta, e hiciste lo mismo con Albert —negué con la cabeza— pero lo bueno de él, fue que se dio cuenta a tiempo del error que estaba cometiendo y fue precisamente el quién ayudo a solucionar todo esto, como te pudiste dar cuenta, si no hubier

