KATRINA Me desperté en brazos de Elliot, quien al parecer aún seguía dormido, porque su respiración era lenta y suave. Decidí quedarme un rato más así, aunque no sé por cuanto tiempo esta felicidad dure, tengo un extraño presentimiento, de que no será por demasiado, es como… como si mi intuición me dijera que tengo que disfrutar estos momentos de paz a su lado. Comencé a acariciarle su pecho, la verdad es que no tenía ganas de moverme de ese sitio, pero los deberes me llaman, además supongo que Elliot tiene que ir a ver a Matilde al hospital. —Elliot, tenemos que levantarnos, anda o se nos hará tarde —se quejó, pero al minuto siguiente abrió los ojos. —Tienes razón, necesito ir al hospital, seguro que no tarda en despertar Matilde, y quiero que me vea ahí, cuando despierte —asentí. No

