Vivi llevaba puesto su pijama raído y sus pantuflas peludas. Teo disfrutaba viéndola moverse por su pequeña cocina, sacando un plato y una taza, preparándose un té y cogiendo una magdalena de la caja que había sobre la encimera. Su barriguita, que parecía invisible hacía solo unos días, de repente era prominente, anunciando la presencia del bebé en su interior con cada giro y movimiento de su cuerpo. Teo pensaba que el bebé era una niña. Vivi se burlaba de él por ello, diciéndole que no había forma de que pudiera saber el sexo del bebé. —¿Le estás dando un cupcake al bebé?—, le preguntó mientras la observaba. —Necesita proteínas y vitaminas. ¿Por qué no me dejas prepararte un poco de brócoli con queso fundido antes de irme? ¿Eh? Vivi negó con la cabeza. —En primer lugar, me encanta có

