Habían muchas razones para no meterse a las aguas termales junto a un Taehyung semidesnudo, sobre todo estando a solas. Para empezar, el niño era una molestia, con labios besables que eran difíciles de rechazar y ojos sinceros que se habían aguado de una manera adorable ante la historia de Jungkook, luciendo vulnerable y dulce. Tierno, había pensado, y casi se da una cachetada. Era tan extraño. Tan confuso. Se había acostumbrado al Taehyung fastidioso y burlón, ese que trataba de ocultar su inocencia con una personalidad abrumadora. Pero esa faceta era nueva. El castaño empatizaba bien y era más sensible de lo que aparentaba ser. ¿Cómo lidiaba con eso? Sabía que al contarle acerca de su pasado, inevitablemente una nueva conexión entre ambos se formaría. Una fuerte al ser prácticame

