Markus Volví a recoger el peluche que Nova había dejado caer, y se lo entregué. Miré hacía el edificio que estaba al frente nuestro. Gabriela había empezado las sesiones de terapia hace ya dos semanas. En primer lugar, fuimos los dos, pero al final explicaron que teníamos que tener sesiones separadas. Así que, hoy lunes me encontraba esperando a que llegara la hora en la que tenía que salir e ir a comer algo, los tres, como familia. A pesar de saber que ya estábamos a salvo, había cierta duda sobre si en verdad ya no había peligro. No podía evitarlo, pero me ponía de los nervios dejarla salir sola, o con Gema o incluso con Nova. Pero había tenido que confiar en el universo, y las horas y minutos que pasaba fuera me eran eternas. Por esa razón llegaba media hora antes al edificio

