Eros. Mientras mi cabeza seguía divagando en la última conversación que tuve con Alexandra hace dos horas, mi celular comenzó a sonar. Al mirar vi que era una llamada de mi Teniente. —Coronel— saludo del otro lado. —¿Que sucede Teniente?— pregunté con voz firme. —Tenemos misión, saldremos a las 1200, lo esperaremos en la base, le enviamos a su correo un mensaje encriptado con los datos de la operación— maldije por lo bajo, justo ahora que todo con Alexandra estaba peor tenía que pasar esto. —De acuerdo, nos vemos en la base Teniente — corte y arranque el auto en dirección a la casa. Al llegar vi a todas las mujeres sentadas en el comedor, giraron hacia la puerta al oirla abrirse. Me acerque a Alex y le pedí que me acompañará arriba, ella no se negó y me siguió hasta la que será mi

