Joel agrandó los ojos ante la súbita entrada de Alisson a su carro. — ¿Pero qué...? — él pensó por un momento que estaba soñando, imaginado todo. Quizás el no verla le había provocado esto. — ¿Qué tal está hoy? ¿Me extrañó? Su voz, su voz era definitiva e indudablemente la perdición de Joel. Allí estaba ella, mirándolo entretenida, viendo el calvario en el que se debatía moralmente. Ahí fue cuando él se dio cuenta, que ella estaba realmente allí, no era producto de su imaginación, miró a todos lados por los cristales del carro, buscando a ver quién pudo haberse dado cuenta de la entrada de Alisson a su carro. —Sal del carro —le dijo con voz grave, una vez que se había repuesto del shock — Sal del carro Alisson. Es mucho atrevimiento de tu parte, te has superado esta vez. —No en

