Joel se odió de inmediato por la niñería que había hecho. Cierto era que no tenía forma de imaginarse que ella estaría en esa condición. Terminó la clase con una ira que no podía controlar. Incluso despachó a los estudiantes con veinte minutos de anticipación. Las manos le temblaban y las ideas ya no podía coordinarlas. ¿Quién le había puesto la mano encima a Alisson? ¿Sería el tipo de los tatuajes? ¿Por qué le habían hecho eso? En su piel blanca ese hematoma destacaba como la mierda. Era tan obvio, que se maldijo diez veces por no percatarse cuando la vio entrar al aula. ¿Qué escondía Alisson cuando salía de clases? ¿Quién era ella realmente? No paraba de hacerse preguntas mientras caminaba con dirección al auto. Había pautado la cita con la abogada de derecho inmobiliario que

