Joel llegó a la casa de Eleonor faltando diez minutos para la hora pautada, su mente era poderosa en cuanto a eso, si iba a llegar tarde a un lugar donde previamente tenía un compromiso, le era imposible pensar en nada más, siempre puntual, siempre intentando ser correcto. — Joel — Su hermana abrió la puerta de la casa y lo recibió con un abrazo. Joel tardó algunos segundos en reaccionar. — Hola para ti también — dijo rodeándola con sus brazos. Era como ser pequeños otra vez. — Pasa, no te quedes en la puerta. Traje algo de comida, no iba a tener tiempo de cocinar. — No tenías que hacerlo, podíamos reunirnos en otro lugar. — No es problema. Quería que comiéramos algo diferente. — Nunca comemos juntos. No importa que fuera algo hecho en casa o comprado. El resultado ser

