Capítulo 11

1468 Words
En la historia de los más viejos libros de documentación no se encuentra el nombre de este príncipe o su origen. Solo se sabe por los indígenas de la zona que hizo un templo con tanto amor para su amada, y nosotros profanamos su sueño eterno. Y fuimos alcanzados por la maldición, este príncipe vivió sin esperanza de tenerla viva, y fue destruido por sus propias locuras, como ahora que la muerte me consume, y me llevará al más allá, donde están ellos… Todo se lo devoró la selva, como si ella quisiera mantener oculto este secreto. Había desapareció, y volvió a crecer la maleza. El monte se comió todo, y la selva se quedó en silencio total. Los amantes volvieron a descansar por la eternidad. El contenido de estas palabras, pues la maldición te caerá; y será maldito quien profane todo sueño de su amada, y maldito será el fruto de su cuerpo y de su tierra; la maldición le castigará con una severa fiebre, le infligirá locura y ceguera; y le perseguirá con la peste por siempre jamás. — ¿Qué es esto? Tío nunca había leído algo así jamás. — ¿Parece una maldición? — Una maldición, y eso que significa. — Tienes un manuscrito antiguo, aproximadamente de siglos, en serio no conoces a nadie en Inglaterra. — No tío, a nadie. — Entonces sería que tus padres, conocieron a alguien. — Bueno tío, mamá tal vez que era de allá. — Si pero era hija única. — Como yo, verdad. — No te pongas triste, tienes primos y primas, una familia grande. Ella distraídamente dejó de leer el papiro y se rascó la cabeza, y dr volvió a sentar y miro la vieja escritura. — ¿Es posible? Pensó en voz alta que su tío la miro. — ¿Es una maldición? Y como te he dicho alguien te los dió, para que los leyeras. Aquellas palabras, que habían dicho su tío la agarran desprevenida, le hicieron detenerse un momento para preguntarse si no las estaría leyendo mal. Entonces le dice a sus tío. — Se me olvidó enseñarle esto. Fue a su cartera y saco el objeto de ella y lo abrió ya que lo había envuelto en una tela de seda roja. Su tío al tomarla se sorprende. — Pero no... No puede ser. — Que pasa tío que no puede ser que. — Hay otra igual a esta, pero tiene brillantes y esa le pertenece a tu abuelo. Lo que había dicho que tío, era bastante clara. No cabía ninguna duda, entonces todo podía estar relacionado. ... La maldición de la Diosa caerá sobre él... Silvia se recostó de la silla, perpleja por lo que acababa de decir su tío, otra daga igual como podía ser eso verdad. Observó con detenimiento la daga, la escritura de siglos de antigüedad. Mientras que su tío buscaba una fotografía, ella pensaba en ese inesperado sobre esa mañana; cuando se lo entrego su amiga. Pensó en aquellos sellos que traía; haber firmado su amiga por tratarse de una carta de entrega especial; haber entregado el sobre esa mañana; la expectación y emoción al abrirlo y, finalmente, la sorpresa. ¿Cuál era el significado aquella daga? ¿Qué le habían enviado desde Inglaterra? La carta adjunta hablaba del descubrimiento de algunos viejos manuscritos que sus padres investigaba, pero que la persona que lo enviaba no se identificaba. Ahora, Silvia y su tío observaba ceñudo la daga y la fotografía. Pero si.. se trataba de la misma daga pero la que tenía Silvia eran con piedras de rubí. — Bueno, mi querida sobrina Silvia por lo que hemos leídos y visto de estás dagas, me parece que hay algo aquí, que no me cuadra. — No se tío, esto meda mucho miedo, mira esa noticia se esos dos científicos, muertos a la deriva del Orinoco. — Que te podría decir sobrina nunca mi hermano hablo nada del ese templo, que junto a mi cuñada le obsesión tanto, hasta perder sus vidas. Silvia se puso un poco nerviosa, pero en seguida se puso a hablar con su tío. — Vamos tío si no más recuerdo que mis padres entraron en ese templo. Se que por dentro era hermoso, y debe de seguir hermoso. Es algo espectacular verlo. Sus paredes, cada pasillo... ¡Dios! ¿Por qué mis padre y no yo? — No fue tu culpa, sobrina es el destino. ¿Qué pasó allí? ¿Quién te sacó de allí? No lo recuerdas Silvia. Silvia fruncía el ceño — Solo los escucho decir: «Silvia, sal de aquí, no puedes ver nada de lo que hay más allá, vamos pequeña». Se que se escuchan unos gritos y todo se volvio un silencio. Se que sobre mi había un polvo dorado, y esta marca de nacimiento que refleja siempre colores hermosos. Pero se que escuche una voz muy cerca de mi, Después estaba a fuera en la selva. No recuerdo más de ello. — Creo que es suficiente hablar del pasado y de esa daga. Vamos a comer. — Pero hay mucho más que hacer, verás tío, dime qué después de desayunar seguiremos. — ¿Puede hacer algo mejor, después de comer vamos a la universidad, hay conozco alguien que puede ayudarnos. — Está bien tío vamos a ver a esa persona. Mientras desayunaban y hablaban cosas de ellos, se acercaba la hora ora ir a la universidad. Su tío Ben la ve y sabes lo distinta que es y luego se sorprendió por lo extraño de su observación. — ¿Y no será difícil para ese hombre que vamos a ver? Me imagino que ahora debe estar ocupado en alguna investigación ha terminando. — Es cierto, así es. Pero lo llame y he pedido que me viera con urgencia, así que termina para irnos. Robert meneó la cabeza. Al ver entrar a su pupilo a su salón de clases en la universidad. — Mi querido Ben, que me traes a parte de esta belleza sin igual. — Bueno profesor, podemos hablar en otro lugar. — Claro... claro... síganme. En realidad, sí le importaba a Silvia saber sobre esos manuscrito y su significado, detestaba no saber nada. Al entrar en una oficina, este hombre era algo extraño tenía muchas cosas extrañas en esa oficina. — Entren, disculpe el desastre pero ha llegados cosas nuevas que leer y ver su antigüedad. Ella y su tío estaban allí más o menos para pedir un favor. Una vez que hubo terminado de arreglar el escritorio, el profesor viéndolo a los dos, dijo: — Se supone que me traían algo, pueden mostrame lo ahora. Silvia abrió el sobre manila puso los papeles en la mesa del escritorio y este alzó sus cejas expectante. Y a la vez sorprendido. — El nuevo manuscrito de los arquilogos : «El templo perdido de la Dios». El profesor tomó nota, y fue a buscar una lupa grande. — No parece un tema fácil, aunque sea oportuno, dónde sacaron estos manuscrito. — A mi sobrina le llegaron estos documentos hace día hoy me los mostró y bueno ella quiere saber más que significan. — Y posiblemente le interese que están escrito, especialmente esta nota para ella. — ¿Como así profesor? — Lo que estos manuscrito, hablan de una mujer que fue en vida el amor de un príncipe, mira aquí se les en pequeñas letras. — Parece un trabajo bien hecho. ¿Tendrá tiempo? para decirnos mas. — Más que suficiente. Sonrió el profesor. Silvia se chupó pensativamente un dedo de sus manos, por la ansiedad de saber de aquello. —¿Sobre qué piensa escribir la tesis doctoral? Dime Ben ahora que tienes este manuscrito gracia a tu sobrina. — De eso no estoy seguro profe, siempre me han interesado las sectas religiosas aisladas que escaparon de la influencia externa de los sucesos históricos y de las principales fuerzas religiosas. — ¿Como los Monjes? — Sí, como ellos, sólo que estaba pensando en investigar un aspecto más importante, el origen de mi tierra. — ¿De veras? Imaginaba que escogería algo más interesante como estos manuscrito. — ¿Por qué? ¿Qué piensa que me gustaría saber de eso? — Vamos Ben, tu sobrina está implicada en todo esto. — No escuché lo que dijo. — Va... Ben sabes que esa muchacha tiene la marca. — No quiero hablar de ello. — Está bien no hablaremos de ello, pero algún día ella se dará de cuenta de todo esto. — Vine por esos documentos que ella recibió, y otra cosa más. Silvia ven acá muéstrame al profesor el objeto. Cuando Silvia saca la daga de la cartera y la desenvuelve, el profesor se queda muy impresionado, que se sentó en el sillón con un golpe sólido.
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