Esa misma noche en Inglaterra el doctor Messer estaba hablando con Amina, Messer estaba leyendo la carta de tatarabuelo por décima vez, pero nada cambió. La noticia seguía siendo la misma. Al igual que el manuscrito que tenía en su poder casi 400 años de aquello y un siglo más por su familiar había hecho muchos trabajos y ahora estaba apunto de saber que era lo que tanto celos guardaba, su tatarabuelo. El último manuscrito se había tenido el durante tantos años y ahora sería revelada la verdad de todo aquello. No podía derramar más lágrimas. Fue el peor día en la vida. La noche anterior, después de que Amina le hubiera dado la noticia, Messer estalló en una rabia tan violenta, que había arrojado cosas contra la pared y había hecho que Amina se marchara corriendo del apartamento, por mie

