Brady le sonrió. "Lo sé. Te estoy recordando quién manda. Te lo daré cuando quiera. No cuando lo necesites". Hundió su polla hasta las bolas, entre los gemidos de Dena. Se mantuvo inmóvil, luchando contra el impulso de embestirla con todas sus fuerzas. La sensación de sus músculos vaginales apretándole la polla era increíble. Su coño ardía de calor. "¿Lista para que te la follen en tu propia cama, zorra?" —¡Oh, sí, nena! ¡Fóllame bien! —Dena jadeaba. Brady empezó a follarle lentamente mientras le separaba las piernas por los tobillos. La miró fijamente a los ojos mientras se abría paso a empollarle el coño. "¡Eres una mujer preciosa!", se sorprendió casi llamándola "mamá". "Lo tienes todo. Tienes belleza, sensualidad, un cuerpo estupendo y el apetito de una zorra". Sus tetas se movían co

