Dena se dio la vuelta y se colocó de modo que su cara quedara junto a su pene semierecto. Lo tomó en la boca y lo succionó hasta que se puso completamente erecto. Brady yacía allí con las manos detrás de la cabeza, observando a su madre masturbar su pene como una puta hambrienta. Sabía que la tenía. Ahora era el momento de sellar el trato. "¡Sube!" Le ordenó. Dena se incorporó y se arrodilló junto a él. "¡Súbete a mi polla!" De nuevo, obedeció, pasando la pierna por encima de sus caderas. Lo miró vacilante. "Sabes qué hacer. Lo deseas. ¡Así que deja de fingir que no!" Sus palabras la tentaron porque tenía razón. Ella sí lo deseaba. Dena agarró su polla, colocó la cabeza en la entrada de su útero y luego descendió lentamente. ¡JODER! —gimió Dena mientras se sentaba sobre su m*****o palpit

