Aria
Me quedé dormida no mucho después de beber del agua que Apryl me dio.
— Debió de ser algún tipo de somnífero —cuando desperté me di cuenta que ya estaba amaneciendo.
¿Qué hora será? tomé mi teléfono y vi que tenía las cinco de la mañana.
Busque a Pryl por toda la cabaña y no había rastro de ella y el coche tampoco estaba.
Dijo que iría por algo de comer pero no hay nada en este lugar. Apryl no regreso.
Debería esperarla un poco...
Me recosté en el sofá mientras jugaba con mi móvil. Perdí una y otra vez.
Caramba¿cómo puedo pasar este nivel?
Sería más fácil si me voy por la izquierda pero está muy bien custodiada.
Ya son las siete de la mañana y ella no regresa aún y ya estoy muy aburrida de estar sola en este lugar.
Salí de la cabaña solo para encontrar estar rodeada de árboles. Es obvio es una cabaña y está en el bosque.
Pero no sé cómo salir de aquí. Busque por todos lados algún indicio que me pudiera sacar de este lugar pero todo fue en vano.
Tomé mi móvil y marque a Apryl.
— ¿Hola?
Cuando Apryl como si nada mi sangre comenzó a hervir y le hable enojada.
***
Apryl tardo cerca de treinta minutos en llegar. Con ella traía unas bolsas.
— ¿Desayunamos? —me dio una mirada de súplica, pero como aún estoy molesta.
— No. Llévame a casa estoy aburrida de estar aquí —dije subiendo al coche.
— Bien regresemos a casa —subió al auto y encendió el motor.
En todo el camino a casa no dije una solo palabra hasta que estábamos frente a la entrada.
— ¿Porque no regresaste? —pregunte mirando de reojo a la castaña.
— Si, lo siento. Recibí una llamada que era importante y tuve que acudir.
— ¿Y por esa razón usaste somnífero en mí? —la fulmine. Sus labios solo se movían intentando decir alguna palabra.
—No quería que pensaras que te estaba abandonando —me miró antes de pasar por las puertas.
— No lo volveré hacer. Te lo prometo.