Mis mejillas se pusieron coloradas y un calor intenso recorrió todo mi cuerpo. — ¡Yo!.. Mi mente fue incapaz de poder pensar en una respuesta apropiada. — No tienes que decir nada —Derek recogió mi cabello del rostro y lo llevo detrás de mi oreja. Se acercó lentamente hasta estar a unos pocos centímetros de mi rostro, nuestros labios esperaban el rose del otro. Un fuerte cosquilleo subió por mi espalda, aquella corriente eléctrica atacaba cada parte de mi cuerpo, desde la punta de los demos hasta mis piernas. En mi estómago aquel revoloteo que llamamos mariposas se sentían cada vez más fuerte hasta que no pude evitar tragar saliva. Derek sonrió y se acercó aún más a mi rostro. ( ¡¡Es tan guapo!! ) no pude dejar de pensar mientras se acerca aún más mis labios lo bien que este hombre

