Aria Los chicos estaban en el comedor solo esperando por nosotros. Sebas nos miró con los ojos entrecerrados y dijo. –¿Por qué se ven tan incómodos los dos? Yo entre abrí y cerré los labios varias veces sin poder gesticular palabra alguna. Peter me miró con complicidad y dijo. –Bueno dije algo extremadamente cursi lo que nos dió vergüenza a ambos. Sebastián no dijo nada más solo nos miró con cara de que no se lo creía del todo y se concentro en su huevos revueltos como si fuera lo más interesante. Todos guardaron silencio, nadie dijo nada por el resto del desayuno y la verdad que lo agradecí. Aún estaba algo confundida y no quería seguir dandole vueltas al asunto. Creía que con dejar que todo siguiera su curso sin preocuparme por el después sería lo mejor de ahora en adelante. La

