Al cabo de seis meses, en donde se desinhibieron totalmente, fueron dándose cuenta de que en realidad su fascinación inicial nacía del sadismo puro. Una tarde festejaron en un bar el nuevo aumento de sueldo hacia docentes de colegios privados. Cuando todos se marcharon a sus casas, Kevin y Gabriela fueron juntos a la casa de esta última. Tras llegar a la puerta comenzaron a besarse y acariciarse, mientras ella abría, ingresaron yendo directamente a la habitación, mientras continuaban besándose iban desvistiéndose mutuamente, ambos cayeron sobre la cama donde saciaron sus deseos apasionadamente en una fervorosa noche de sexo. En la mañana cuando despertaron, Kevin le preguntó si al igual que él se había dado cuenta que les excitaba el dolor ajeno, a lo que ella respondió que si; cuando lo

