*Alerta contenido sensible presente en el capítulo* La solicitud tomó por sorpresa a Lucien, no sabía si reírse o tomárselo en serio. — ¿Para qué querrías algo como eso? No son juguetes, Anastasia. — ¡¿Crees que no lo sé?! — La situación se tornó tensa — Ya estoy cansada de toda esta mierda, quiero deshacerme de la raíz de mis problemas con mis propias manos. Vio a Lucien fruncir el ceño. — Estás borracha — Alegó. — Es tu enojo el que está hablando por tí. — ¡¿Por qué todo el mundo me cree una ignorante?! Dame una maldita arma para ir y acabar con esa perra y todos los suyos o te juro que la buscaré en otro lado y también les diré a todos la verdad sobre tí. Al terminar de hablar se dio cuenta gracias a la mirada de Lucien que había pisado una mina peligrosa. — Anastasia... Debería

