58.

1026 Words

58. Esa cena en la casa de la tal Margaret me tenía mal, tenía que hacer algo drástico para que Robert se olvidara de esa familia. Tenía que hacer algo sorprendente y digno para él. Quería darle el mayor de los regalos que una mujer jamás podría darle. Medité la única opción que tenía en esos momentos y supe que tenía que volver con la bruja de dos caras ese mismo día. Ortiz me condujo a ella pero como la vez pasada, no tenía ni el menor interés por cruzar la puerta de su casa. —¿Por qué no entras esta vez conmigo? —Es mi bisabuela y todo eso, pero está loca y yo ya tengo una en casa… Cosa que le agradecí que hiciera ya que no deseaba que se enterase que gracias a mí le faltaba una mano. Parecía que Matilda Du Magnae, la bruja de las dos caras estaba aguardándome. —Sabía que ibas a

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