34.

845 Words

34. —¡Detente! No voy a lastimarte…. –gritaba la chica, detrás de mí. Mientras la lluvia seguía cayendo, sin detenerse un solo momento. Me había visto cuando caí la primera vez y solté un grito al descubrir a un costado unos huesos humanos, y una cabeza en putrefacción, que estaba puesta de una forma macabra. La chica se dio cuenta que huía y salió detrás de mí. Caí por segunda vez, y con mayor brusquedad, sobre el barro que en ese momento era una trampa natural, comenzaba a convencerme, lo que ya venía creyendo, que la vida me estaba jugando una mala broma, venía huyendo de Robert y fui a caer con una psicópata que venía por detrás, para dispararme como lo había hecho con el pobre futbolista que lo único malo que había hecho es quizás estar ahí, y eso también era mi responsabilidad, s

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