32.

1008 Words

32. Cuando abordé el tren, vi que comenzaba a oscurecerse el cielo, las nubes estaba más bajas de lo habitual. Esa noche llovería, y a mí me quedaban unas largas tres horas de viaje, y lo único que podía hacer es mirar el cielo, las nubes, la posible lluvia… Esperaba con todo el corazón que todo acabase bien, o menos mal de lo que auguraba yo. Pensaba también en lo que sentiría Robert al ver que a pesar de sus advertencias, me había salido con las mías. A una mujer nadie puede detenerla, y más cuando su vida está en riesgo. O simplemente me estaba creando espejismos tratando de ocultar, para que no viera lo que en verdad lo que se ocultaba tras mis acciones. De todas formas estaba ahí, sentada apoyada en la ventana fría del tren que me acercaría a casa, mientras que en la hacienda, Rob

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