23. Me lastimé la rodilla y los dedos cuando salté hacia el suelo. Un nene de unos ocho años, que pasaba con un helado de agua en una mano me llegó a ver, y le dijo a su madre que iba a dos pasos atrás de él: —Mamá, esa señora saltó de arriba —pero la madre que andaba con los ojos fijos en el celular no le prestaba atención—.Ma, esa señora saltó de aquella casa, ma— insistía el nene, que ahora le jalaba de la mano para que la madre le prestara atención. Le hice un gesto para que me guardase el secreto y el nene se detuvo, y pasaron de largo. Con un poco de dolor en las piernas, comprobé que tenía el celular, y comencé a andar buscando un taxi que pasara. Uno se detuvo y subí rápidamente, le indiqué la dirección de Romina, rogando por dentro encontrarla, ya que no contaba con dinero par

